viernes, 23 de agosto de 2013

Patea al nazi.

           Puede que esta entrada levante ampollas en ciertas personas, pero siento el impulso de escribirla, necesito escribirla, quiero escribirla.

Mucha gente cuando le preguntan por su infancia contesta sin dudar: “¡Uf! ¡Ojala pudiera volver a ella! A cuando tenía 6 o 10  o 13 años” o sin necesidad de ser preguntado, cuando ven algún programa que les recuerda a las tardes en su casa del pueblo viendo los dibujos o que sé yo: “¿Te acuerdas de eso? Pagaría por volver a esos tiempos."

Bien, yo jamás de los jamases querría volver a esos tiempos. La verdad es que no tuve una infancia exageradamente feliz. No quiero decir que fue una infancia horrible porque tampoco quiero herir a mi familia ni mucho menos entristecerlos, pero desde luego no la recuerdo con excesivo cariño…

Gran parte de la culpa la tienen los niños. Efectivamente, esos diminutos seres que son capaces de albergar tanta maldad en recipientes tan pequeños.

Cuando yo iba al colegio, al principio, siempre empezaba con ilusión. Mi mejor amiga, Marta, y yo, éramos inseparables. Lo hacíamos todo juntas y lo pasábamos genial. Así que el principio de curso era para nosotras una nueva oportunidad para crecer, evolucionar, aprender (éramos empollonas como nadie y al menos a mí me encantaba estudiar) y seguir juntas en todo ese proceso. Esa ilusión sólo duraba eso, el principio del curso. Bueno, y los viernes también eran maravillosos, ya que significaba dos cosas: dos días sin sufrimiento y aun mejor, dos días de jugar con Marta y Anna (mi otra mejor amiga del mundo mundial y que sigue siéndolo, además de vivir puerta con puerta J ). Y supongo, y espero, que a estas alturas de la entrada os preguntéis: y ¿cómo puede ser que Olaia, niña positiva, risueña 24h y amante de la vida pudiera vivir tan triste y amargada por unos criajos? Pues os lo explicaré queridos lectores:

Siempre fui y soy una persona con carácter. Puede que no siempre tenga claro qué es lo que quiero, pero cuando lo sé también sé cómo lo quiero y me gusta que las cosas se hagan bien y dando el máximo para que salga perfecto, creo que es lo que le debemos al mundo y a la vida en general. Y no soporto la gente sin iniciativa ninguna. Personas que les preguntas qué quieren hacer y dicen: “no sé…lo que tú quieras…” (Vale pues si no tienes personalidad lo haremos a mi manera porque sino no avanzamos, ¡leches!)

Es importante que sepáis eso porque quería deciros que por lo tanto en el cole ya era así, así que en los trabajos, exámenes o cualquier proyecto que cayera en mis manos y donde la gente decía cosas como lo anterior me ponía histérica e implosionaba en silencio. El problema es que estuve toda mi infancia rodeada de niños incapaces de tomar decisiones por sí mismos, de tener valor de equivocarse y rectificar, gente llena hasta los topes de miedo a intentar algo más que quedarse esperando que alguien hiciera las cosas por ellos. Personas que envidiaban a los que sí podían, a los que, como yo, no teníamos miedo a fallar porque sabemos que el mayor error que podemos cometer es no intentarlo, así que se dedicaban a intentar destruirme a mí y a los que eran como yo.

A mí jamás se me habría ocurrido poner un mote despectivo a alguien, y menos aun, para recalcar algún fallo físico. Ellos en cambio se cebaban humillando. Recuerdo ver llorar absolutamente todos los días a una niña de mi clase por los insultos y las burlas y recuerdo volver a casa llorando y secarme las lágrimas a pocos metros de la puerta para que mis padres no lo vieran. También recuerdo: “yonki” “chupa-chup” “saco de huesos”. ¡Hasta una canción me dedicaron! Y hoy no paro de pensar, joder, tan importante y tan inseguras las hacía sentir para llegar a eso…por lo tanto es que yo era ¡¡¡¡¡una puta máquina!!!!! Jajaja Se pasaban los días pensando en mí, en cómo dañarme, en cómo hacerme sentir mal, no hay otra explicación que esa. Era buena, sí señor. Era tan genial que no lo soportaban muahahaha

En fin, en resumen: hoy me desperté un poco vengativa. Bueno, más que vengativa, reivindicativa. Reivindico mi derecho a ser genial y podéis envidiarme lo que queráis, pero ni se os ocurra dañarme, porque ya no estamos en el cole…”y la vida es muy puta y yo me he vuelto mu malo”…

Por cierto, para acabar dos cosas: la primera es que muchas de esas personitas ahora dicen admirarme ;) y la segunda uno de mis mantras: la violencia no es el camino y menos aun ataques “gratuitos”, siempre hay que intentar resolver las cosas dialogando, sobretodo si es con gente un nivel inferior a ti (en sentido de capacidad de entender y valorar verdaderamente ciertas cosas de la vida).

Pero si te tocan tantísimo los huevos como a mí… ¡¡PATEA AL NAZI!!

 


FIN

viernes, 12 de julio de 2013

Esa cosa llamada amor.

Hoy no quería terminar el día sin dedicaros unas palabras. Hoy es un día especial para vosotros. De hecho lo lleva siendo desde hace 15 años. Y este año lo "celebro" con vosotros, a mi manera. Os conozco desde hace dos añitos y creo que nunca había respetado tanto a dos personas como a vosotros. Y digo respetar porque tanto por separado, como juntos sois personas increíbles y dignas de admirar. Y por supuesto, ojalá encuentre yo algo así. Porque el amor que hay entre vosotros se ve a la legua. Porque sé cuantísimo te quiere él (sobretodo porque es un nenaza y lo dice mucho jajaj) y porque vuestra pequeña es el reflejo de vosotros y ¡es maravillosa!

Una vez te lo dije  y te lo vuelvo a decir, espero encontrar algo así algún día y formar una familia tan preciosa como la que tenéis vosotros. Porque de verdad que el apoyo, el ánimo, la compañía, la fuerza, el valor, la alegría y la magia que lleváis no se la vi nunca a nadie. Sois muy especiales y juntos hacéis el mejor equipo nunca visto...

Os deseo muchísimos años, toda una vida llena de amor, alegría, aire y buenos momentos. Y yo que pueda verlos y vivirlos con vosotros. Me siento una privilegiada por conoceros y de nuevo mil millones de gracias por estar absolutamente en todo momento a mi lado. Por llorar y sonreír conmigo, asustaros y alegraros por mí.


¡Felicidades pareja!

domingo, 7 de julio de 2013

22 anys de lluites clavades al cor...

          Hoy, hace dos años, exactamente a las doce y pico de la mañana de un jueves de mercadillo, recibí la llamada que podía cambiar mi vida y, que de hecho, cambió.

San Fermín debió echarme el ojo y ¡decidió echarme una manita también! Me trasplantaron y los 3 meses siguientes fueron física y mentalmente los más dolorosos de mi vida. Al mismo tiempo, los más esperanzadores. Porque de verdad creía que ya acababa todo. No es que fuera ingenua, sabía que los problemas no acababan ahí, porque la F.Q no da tregua alguna, pero de verdad que confiaba en esa segunda oportunidad. Salí y viví por fin. Fueron dos años maravillosos, llenos de dolor y sonrisas. Sustos y más sustos. De desayunos, de amor, de pasteles y sueños cumplidos. Oportunidades de elegir, cuantísimo tiempo levaba sin poder elegir... Casi 730 días de aire si todo no se hubiera truncado de esta manera.
 
Sobre las 18h entre en quirófano para dormir profundamente. Lo hice pensando en tonterías, de hecho, cuando desperté me enfadé un poco conmigo misma porque es que no dije nada bonito ni hice ningún discurso de despedida para mi familia y amigos. Simplemente le dije a mi cirujano Juan Escrivá que cumpliera bien con su trabajo, manda huevos. (En realidad pensaba: como me muera pienso venir en forma de fantasma).
 
Esta vez, estoy despierta todo el día, otro año más y doy las gracias a mi donante por ello. Hice cálculos, y repartiendo su vida entre sus órganos me he adjudicado, con todo el respeto del mundo, un 0,5 de su vida. Así que hoy por hoy vivo 1’5 vidas y si la suerte está de mi lado dentro de un tiempo seré 1,75…
   
Cada unas de las dieciséis cicatrices que recorren mi cuerpo cuentan algo de mí y me recuerdan, día tras día, lo que he sufrido. Cada uno de mis tatuajes está lleno de esperanza y millones de emociones y me hacen ver que por cada cicatriz hay una nueva superación y un nuevo sentimiento de victoria y orgullo. Y amo tanto unas como otros.

Dos años largos y tan cortos…dos años que espero poder alargar, sea de la forma que sea, porque tengo mil sueños por cumplir aun, cicatrices que superar y tatuajes que hacerme.

Así que esperaremos, celebraré este día con una rica tarta y con mi familia y seguiré pegando bocados al aire hasta que llegue, de nuevo, mi gran momento.



 
Inspira, la vida al món t’espera.

miércoles, 3 de julio de 2013

No lloras por ser débil, sino porque llevas mucho tiempo siendo demasiado fuerte.

Miedo. Me cuesta decir esa palabra, reconocerla como mía, aceptarla dentro de mí. Pero, cuanto antes la asimile y la haga mía, antes podré cambiarla por otra muy distinta que le hará una grandísima competencia. Valor.

Hoy no voy a hablar en general. No voy a decir que tengáis valor para enfrentaros a vuestros miedos. Sintiéndolo mucho voy a ser egoísta (palabra por cierto asociada siempre a un significado negativo y no tiene por qué, ya que cuando ayudamos a alguien terminamos sintiéndonos mejor y eso nos gusta por lo tanto dentro de ese contexto somos egoístas). Hoy necesito todo mi valor, mis consejos y mis palabras para mí. Porque la cosa se complica de una forma que nunca imaginé. Porque por esa dichosa puerta de color gris oscuro sólo entran malas noticias...y necesito que entre aire fresco. Aire nuevo que sane mis pulmones y les devuelva la vida que están perdiendo tan rápido. Oportunidades que me den fuerzas, necesito dos nuevas alas para seguir volando.

Hoy al verte se me fue el alma a los pies, Pedro. Porque me entiendes mejor que nadie, porque eres parte de mí y quiero decírtelo sin esconderme detrás de frases sin destinatario directo en redes sociales. Lloramos juntos porque sabemos que esto es una locura que parece no acabar nunca. Y queremos que acabe. Necesitaba (con permiso de Jorge Bucay hoy usaré mucho ese verbo tan mal usado a menudo) ese abrazo, esas lágrimas. Quería ese abrazo de ti, mi hermano, mi compañero. Sólo tú sabes de verdad lo que es no sentir oxígeno en tus pulmones, notar cómo se te va la vida y el pánico a perderlo todo.

Hoy he visto llorar a dos de las personas más importantes de mi vida. Llorar por mí, por ellos, por el cansancio, por la lucha y por el dolor. Y no sabéis lo horrible que es ver sufrir a los que tanto te quieren. Algo se deshace dentro de ti, te golpea, sin avisar. Se rompe y sale todo como un torrente de tristeza y sensación de injusticia. Los abrazo e intento trasmitirles parte de mi fuerza. Decirles que no tengan miedo, que lucharás hasta la saciedad y harás lo necesario para aferrarte a la vida. Porque sólo ver el sol por las  mañanas ya merece la pena, porque quieres respirar hasta romper el aire y sobretodo quieres que ellos lo vean y sean felices contigo.

Hoy mis palabras, mis mejores deseos, mis ánimos, mis sonrisas, mis fuerzas...me las dedico todas a mí. Egoísta que quiere vivirlo todo.

martes, 25 de junio de 2013

Despertar

Hoy soy. Y no temo a ser.

En tres semanas pueden pasar tantas cosas…
En tres semanas puedes nacer...
En tres semanas puedes crecer…
En tres semanas puedes morir…

Y reinventarte…

Hoy...

Hoy soy lo que soy. Y no soy lo que no soy, porque no quiero serlo.
 
Hoy me responsabilizo de la palabra “quiero” y elimino de mi vocabulario el “necesito”.

Hoy despierto y me doy cuenta de que no QUIERO ser una imbécil afectiva. Y como no quiero, no lo soy. Porque no NECESITO ni quiero esconderme.

Hoy ELIJO mirar más adentro que afuera. Echar mis raíces a cada paso y nutrir mi alma.

Hoy descubro el “darse cuenta” y lo amo.

Hoy me REenamoro de la vida y de mis deseos.


Mañana…
 
Mañana me enamoraré del mañana...
Mañana seguiré dándome cuenta…
Mañana mis deseos serán los mismos…
Mañana volveré a nacer, a crecer, morir y reinventarme...

 

Y a partir de allí, liberarme…

martes, 12 de marzo de 2013

Mi personal ruta salvaje.

Cuando demasiadas cosas rondan tu cabeza sólo Bon Iver te acompaña. A oscuras, desnuda bajo la manta, sin sueño pero cansada. Tantas cosas y ninguna exacta. Quizás sea este tiempo que vuelve loco a cualquiera, quizás la preocupación por Pipo y por que todo mejore a partir de ahora. Tal vez sea la inseguridad de cómo se despertarán mis piernas mañana, tal vez seas tú, tal vez sea yo. Puede que sea la desgana, las ganas de mar, necesitar sol, Lorena, mi casa...


Quién sabe, igual es sólo hambre.


http://www.youtube.com/watch?v=J0-T8EqaH0Q

sábado, 23 de febrero de 2013

Always look on the bright side of life

            La verdad es que silbar y tararear esa frase ayuda, y mucho. Lo malo es cuando llegas a tú límite y te dan ganas de partirle la cara a quién se atreva a venirte con esas.

Momentos en los que no ves salida ninguna, no ves avance o posibilidades. Cuando ves que avanzas dos pasos y retrocedes de nuevo. Te ves volviendo a la silla, a pasarte el día en casa, a sentirte inútil, a tener miedo al mañana. Con lo maravilloso que había sido perderlo durante un tiempo.

Intentas mantenerte ocupada pero las fuerzas desaparecen con cada golpe de dolor y los ánimos empiezan a tambalearse. Quieres correr, aunque duela, pero descubres que eso ya no depende de ti, tus piernas han perdido toda ilusión y lo único que quieren es que las dejes en paz. Has pasado cuatro años arrastrándolas e intentando que no abandonaran, cuatro años convencida de que el año siguiente sería mejor y sinceramente, lo único que ha ido a mejor ha sido el bolsillo de los fabricantes de calmantes como Sirdalud, Oxynorm, Adolonta…

Te vas quedando atrás, metafórica y literalmente. Desearías que el cariño de los que te quieren aliviara, pero poco consigues. Así que, ¿qué puedes hacer? NADA. Tan simple como eso: aguantarte, distraerte, intentar olvidarte, relajarte, atiborrarte a morfina, pintarte y limpiarte las uñas unas 5 veces al día para sentirte útil, joderte. Joderte y tararear.

Tararear mientras besas a tu chico o repasas con tus dedos esa frase en su brazo. Cantarla mientras juegas y te caes de culo porque Pipo ha decidido que esconderse entre tus piernas pesando 30kg y midiendo casi lo mismo que tú es divertido, puede que la oigas en tu cabeza mientras preparas una tarta de dos pisos o mientras Cris te dice frases obscenas que le sacarían los colores hasta a Nacho Vidal, cuando Vicen te hace compañía en el sofá y cuenta mil y una cosas o Dani…em…bueno Dani es que lo que hace lo hace sin querer, ¡pero funciona! ¡¡Gracias Dani!! Jaja

 Así que aunque a veces te encantaría escribir esa frase en un papel y hacérsela comer a alguien, no lo hagas. Aunque creas que sería extremadamente divertido vérselo hacer yo que sé, por poner un ejemplo…a Dani. No lo hagas. Respira hondo y sigue tarareando y si te cansas pues te pones La Pegatina y martirizas a tu novio metiéndole un dedo en la nariz (cada uno lo que guste: véase también meter juguete en nariz de Pipo, siempre tiene que haber una nariz de por medio eso sí). Todo lo que haga que, aunque estés a punto de implosionar, por fuera se vea una preciosa sonrisa es válido.

Pues eso... Voy… a ver si Pipo quiere jugar con su cuerdecita… o con algún juguete pequeño…¡ya que Arturo no está aquí!

 

Always look naranaa narana na….