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viernes, 23 de agosto de 2013

Patea al nazi.

           Puede que esta entrada levante ampollas en ciertas personas, pero siento el impulso de escribirla, necesito escribirla, quiero escribirla.

Mucha gente cuando le preguntan por su infancia contesta sin dudar: “¡Uf! ¡Ojala pudiera volver a ella! A cuando tenía 6 o 10  o 13 años” o sin necesidad de ser preguntado, cuando ven algún programa que les recuerda a las tardes en su casa del pueblo viendo los dibujos o que sé yo: “¿Te acuerdas de eso? Pagaría por volver a esos tiempos."

Bien, yo jamás de los jamases querría volver a esos tiempos. La verdad es que no tuve una infancia exageradamente feliz. No quiero decir que fue una infancia horrible porque tampoco quiero herir a mi familia ni mucho menos entristecerlos, pero desde luego no la recuerdo con excesivo cariño…

Gran parte de la culpa la tienen los niños. Efectivamente, esos diminutos seres que son capaces de albergar tanta maldad en recipientes tan pequeños.

Cuando yo iba al colegio, al principio, siempre empezaba con ilusión. Mi mejor amiga, Marta, y yo, éramos inseparables. Lo hacíamos todo juntas y lo pasábamos genial. Así que el principio de curso era para nosotras una nueva oportunidad para crecer, evolucionar, aprender (éramos empollonas como nadie y al menos a mí me encantaba estudiar) y seguir juntas en todo ese proceso. Esa ilusión sólo duraba eso, el principio del curso. Bueno, y los viernes también eran maravillosos, ya que significaba dos cosas: dos días sin sufrimiento y aun mejor, dos días de jugar con Marta y Anna (mi otra mejor amiga del mundo mundial y que sigue siéndolo, además de vivir puerta con puerta J ). Y supongo, y espero, que a estas alturas de la entrada os preguntéis: y ¿cómo puede ser que Olaia, niña positiva, risueña 24h y amante de la vida pudiera vivir tan triste y amargada por unos criajos? Pues os lo explicaré queridos lectores:

Siempre fui y soy una persona con carácter. Puede que no siempre tenga claro qué es lo que quiero, pero cuando lo sé también sé cómo lo quiero y me gusta que las cosas se hagan bien y dando el máximo para que salga perfecto, creo que es lo que le debemos al mundo y a la vida en general. Y no soporto la gente sin iniciativa ninguna. Personas que les preguntas qué quieren hacer y dicen: “no sé…lo que tú quieras…” (Vale pues si no tienes personalidad lo haremos a mi manera porque sino no avanzamos, ¡leches!)

Es importante que sepáis eso porque quería deciros que por lo tanto en el cole ya era así, así que en los trabajos, exámenes o cualquier proyecto que cayera en mis manos y donde la gente decía cosas como lo anterior me ponía histérica e implosionaba en silencio. El problema es que estuve toda mi infancia rodeada de niños incapaces de tomar decisiones por sí mismos, de tener valor de equivocarse y rectificar, gente llena hasta los topes de miedo a intentar algo más que quedarse esperando que alguien hiciera las cosas por ellos. Personas que envidiaban a los que sí podían, a los que, como yo, no teníamos miedo a fallar porque sabemos que el mayor error que podemos cometer es no intentarlo, así que se dedicaban a intentar destruirme a mí y a los que eran como yo.

A mí jamás se me habría ocurrido poner un mote despectivo a alguien, y menos aun, para recalcar algún fallo físico. Ellos en cambio se cebaban humillando. Recuerdo ver llorar absolutamente todos los días a una niña de mi clase por los insultos y las burlas y recuerdo volver a casa llorando y secarme las lágrimas a pocos metros de la puerta para que mis padres no lo vieran. También recuerdo: “yonki” “chupa-chup” “saco de huesos”. ¡Hasta una canción me dedicaron! Y hoy no paro de pensar, joder, tan importante y tan inseguras las hacía sentir para llegar a eso…por lo tanto es que yo era ¡¡¡¡¡una puta máquina!!!!! Jajaja Se pasaban los días pensando en mí, en cómo dañarme, en cómo hacerme sentir mal, no hay otra explicación que esa. Era buena, sí señor. Era tan genial que no lo soportaban muahahaha

En fin, en resumen: hoy me desperté un poco vengativa. Bueno, más que vengativa, reivindicativa. Reivindico mi derecho a ser genial y podéis envidiarme lo que queráis, pero ni se os ocurra dañarme, porque ya no estamos en el cole…”y la vida es muy puta y yo me he vuelto mu malo”…

Por cierto, para acabar dos cosas: la primera es que muchas de esas personitas ahora dicen admirarme ;) y la segunda uno de mis mantras: la violencia no es el camino y menos aun ataques “gratuitos”, siempre hay que intentar resolver las cosas dialogando, sobretodo si es con gente un nivel inferior a ti (en sentido de capacidad de entender y valorar verdaderamente ciertas cosas de la vida).

Pero si te tocan tantísimo los huevos como a mí… ¡¡PATEA AL NAZI!!

 


FIN

viernes, 12 de julio de 2013

Esa cosa llamada amor.

Hoy no quería terminar el día sin dedicaros unas palabras. Hoy es un día especial para vosotros. De hecho lo lleva siendo desde hace 15 años. Y este año lo "celebro" con vosotros, a mi manera. Os conozco desde hace dos añitos y creo que nunca había respetado tanto a dos personas como a vosotros. Y digo respetar porque tanto por separado, como juntos sois personas increíbles y dignas de admirar. Y por supuesto, ojalá encuentre yo algo así. Porque el amor que hay entre vosotros se ve a la legua. Porque sé cuantísimo te quiere él (sobretodo porque es un nenaza y lo dice mucho jajaj) y porque vuestra pequeña es el reflejo de vosotros y ¡es maravillosa!

Una vez te lo dije  y te lo vuelvo a decir, espero encontrar algo así algún día y formar una familia tan preciosa como la que tenéis vosotros. Porque de verdad que el apoyo, el ánimo, la compañía, la fuerza, el valor, la alegría y la magia que lleváis no se la vi nunca a nadie. Sois muy especiales y juntos hacéis el mejor equipo nunca visto...

Os deseo muchísimos años, toda una vida llena de amor, alegría, aire y buenos momentos. Y yo que pueda verlos y vivirlos con vosotros. Me siento una privilegiada por conoceros y de nuevo mil millones de gracias por estar absolutamente en todo momento a mi lado. Por llorar y sonreír conmigo, asustaros y alegraros por mí.


¡Felicidades pareja!

domingo, 7 de julio de 2013

22 anys de lluites clavades al cor...

          Hoy, hace dos años, exactamente a las doce y pico de la mañana de un jueves de mercadillo, recibí la llamada que podía cambiar mi vida y, que de hecho, cambió.

San Fermín debió echarme el ojo y ¡decidió echarme una manita también! Me trasplantaron y los 3 meses siguientes fueron física y mentalmente los más dolorosos de mi vida. Al mismo tiempo, los más esperanzadores. Porque de verdad creía que ya acababa todo. No es que fuera ingenua, sabía que los problemas no acababan ahí, porque la F.Q no da tregua alguna, pero de verdad que confiaba en esa segunda oportunidad. Salí y viví por fin. Fueron dos años maravillosos, llenos de dolor y sonrisas. Sustos y más sustos. De desayunos, de amor, de pasteles y sueños cumplidos. Oportunidades de elegir, cuantísimo tiempo levaba sin poder elegir... Casi 730 días de aire si todo no se hubiera truncado de esta manera.
 
Sobre las 18h entre en quirófano para dormir profundamente. Lo hice pensando en tonterías, de hecho, cuando desperté me enfadé un poco conmigo misma porque es que no dije nada bonito ni hice ningún discurso de despedida para mi familia y amigos. Simplemente le dije a mi cirujano Juan Escrivá que cumpliera bien con su trabajo, manda huevos. (En realidad pensaba: como me muera pienso venir en forma de fantasma).
 
Esta vez, estoy despierta todo el día, otro año más y doy las gracias a mi donante por ello. Hice cálculos, y repartiendo su vida entre sus órganos me he adjudicado, con todo el respeto del mundo, un 0,5 de su vida. Así que hoy por hoy vivo 1’5 vidas y si la suerte está de mi lado dentro de un tiempo seré 1,75…
   
Cada unas de las dieciséis cicatrices que recorren mi cuerpo cuentan algo de mí y me recuerdan, día tras día, lo que he sufrido. Cada uno de mis tatuajes está lleno de esperanza y millones de emociones y me hacen ver que por cada cicatriz hay una nueva superación y un nuevo sentimiento de victoria y orgullo. Y amo tanto unas como otros.

Dos años largos y tan cortos…dos años que espero poder alargar, sea de la forma que sea, porque tengo mil sueños por cumplir aun, cicatrices que superar y tatuajes que hacerme.

Así que esperaremos, celebraré este día con una rica tarta y con mi familia y seguiré pegando bocados al aire hasta que llegue, de nuevo, mi gran momento.



 
Inspira, la vida al món t’espera.

miércoles, 3 de julio de 2013

No lloras por ser débil, sino porque llevas mucho tiempo siendo demasiado fuerte.

Miedo. Me cuesta decir esa palabra, reconocerla como mía, aceptarla dentro de mí. Pero, cuanto antes la asimile y la haga mía, antes podré cambiarla por otra muy distinta que le hará una grandísima competencia. Valor.

Hoy no voy a hablar en general. No voy a decir que tengáis valor para enfrentaros a vuestros miedos. Sintiéndolo mucho voy a ser egoísta (palabra por cierto asociada siempre a un significado negativo y no tiene por qué, ya que cuando ayudamos a alguien terminamos sintiéndonos mejor y eso nos gusta por lo tanto dentro de ese contexto somos egoístas). Hoy necesito todo mi valor, mis consejos y mis palabras para mí. Porque la cosa se complica de una forma que nunca imaginé. Porque por esa dichosa puerta de color gris oscuro sólo entran malas noticias...y necesito que entre aire fresco. Aire nuevo que sane mis pulmones y les devuelva la vida que están perdiendo tan rápido. Oportunidades que me den fuerzas, necesito dos nuevas alas para seguir volando.

Hoy al verte se me fue el alma a los pies, Pedro. Porque me entiendes mejor que nadie, porque eres parte de mí y quiero decírtelo sin esconderme detrás de frases sin destinatario directo en redes sociales. Lloramos juntos porque sabemos que esto es una locura que parece no acabar nunca. Y queremos que acabe. Necesitaba (con permiso de Jorge Bucay hoy usaré mucho ese verbo tan mal usado a menudo) ese abrazo, esas lágrimas. Quería ese abrazo de ti, mi hermano, mi compañero. Sólo tú sabes de verdad lo que es no sentir oxígeno en tus pulmones, notar cómo se te va la vida y el pánico a perderlo todo.

Hoy he visto llorar a dos de las personas más importantes de mi vida. Llorar por mí, por ellos, por el cansancio, por la lucha y por el dolor. Y no sabéis lo horrible que es ver sufrir a los que tanto te quieren. Algo se deshace dentro de ti, te golpea, sin avisar. Se rompe y sale todo como un torrente de tristeza y sensación de injusticia. Los abrazo e intento trasmitirles parte de mi fuerza. Decirles que no tengan miedo, que lucharás hasta la saciedad y harás lo necesario para aferrarte a la vida. Porque sólo ver el sol por las  mañanas ya merece la pena, porque quieres respirar hasta romper el aire y sobretodo quieres que ellos lo vean y sean felices contigo.

Hoy mis palabras, mis mejores deseos, mis ánimos, mis sonrisas, mis fuerzas...me las dedico todas a mí. Egoísta que quiere vivirlo todo.

martes, 25 de junio de 2013

Despertar

Hoy soy. Y no temo a ser.

En tres semanas pueden pasar tantas cosas…
En tres semanas puedes nacer...
En tres semanas puedes crecer…
En tres semanas puedes morir…

Y reinventarte…

Hoy...

Hoy soy lo que soy. Y no soy lo que no soy, porque no quiero serlo.
 
Hoy me responsabilizo de la palabra “quiero” y elimino de mi vocabulario el “necesito”.

Hoy despierto y me doy cuenta de que no QUIERO ser una imbécil afectiva. Y como no quiero, no lo soy. Porque no NECESITO ni quiero esconderme.

Hoy ELIJO mirar más adentro que afuera. Echar mis raíces a cada paso y nutrir mi alma.

Hoy descubro el “darse cuenta” y lo amo.

Hoy me REenamoro de la vida y de mis deseos.


Mañana…
 
Mañana me enamoraré del mañana...
Mañana seguiré dándome cuenta…
Mañana mis deseos serán los mismos…
Mañana volveré a nacer, a crecer, morir y reinventarme...

 

Y a partir de allí, liberarme…

martes, 12 de marzo de 2013

Mi personal ruta salvaje.

Cuando demasiadas cosas rondan tu cabeza sólo Bon Iver te acompaña. A oscuras, desnuda bajo la manta, sin sueño pero cansada. Tantas cosas y ninguna exacta. Quizás sea este tiempo que vuelve loco a cualquiera, quizás la preocupación por Pipo y por que todo mejore a partir de ahora. Tal vez sea la inseguridad de cómo se despertarán mis piernas mañana, tal vez seas tú, tal vez sea yo. Puede que sea la desgana, las ganas de mar, necesitar sol, Lorena, mi casa...


Quién sabe, igual es sólo hambre.


http://www.youtube.com/watch?v=J0-T8EqaH0Q

sábado, 23 de febrero de 2013

Always look on the bright side of life

            La verdad es que silbar y tararear esa frase ayuda, y mucho. Lo malo es cuando llegas a tú límite y te dan ganas de partirle la cara a quién se atreva a venirte con esas.

Momentos en los que no ves salida ninguna, no ves avance o posibilidades. Cuando ves que avanzas dos pasos y retrocedes de nuevo. Te ves volviendo a la silla, a pasarte el día en casa, a sentirte inútil, a tener miedo al mañana. Con lo maravilloso que había sido perderlo durante un tiempo.

Intentas mantenerte ocupada pero las fuerzas desaparecen con cada golpe de dolor y los ánimos empiezan a tambalearse. Quieres correr, aunque duela, pero descubres que eso ya no depende de ti, tus piernas han perdido toda ilusión y lo único que quieren es que las dejes en paz. Has pasado cuatro años arrastrándolas e intentando que no abandonaran, cuatro años convencida de que el año siguiente sería mejor y sinceramente, lo único que ha ido a mejor ha sido el bolsillo de los fabricantes de calmantes como Sirdalud, Oxynorm, Adolonta…

Te vas quedando atrás, metafórica y literalmente. Desearías que el cariño de los que te quieren aliviara, pero poco consigues. Así que, ¿qué puedes hacer? NADA. Tan simple como eso: aguantarte, distraerte, intentar olvidarte, relajarte, atiborrarte a morfina, pintarte y limpiarte las uñas unas 5 veces al día para sentirte útil, joderte. Joderte y tararear.

Tararear mientras besas a tu chico o repasas con tus dedos esa frase en su brazo. Cantarla mientras juegas y te caes de culo porque Pipo ha decidido que esconderse entre tus piernas pesando 30kg y midiendo casi lo mismo que tú es divertido, puede que la oigas en tu cabeza mientras preparas una tarta de dos pisos o mientras Cris te dice frases obscenas que le sacarían los colores hasta a Nacho Vidal, cuando Vicen te hace compañía en el sofá y cuenta mil y una cosas o Dani…em…bueno Dani es que lo que hace lo hace sin querer, ¡pero funciona! ¡¡Gracias Dani!! Jaja

 Así que aunque a veces te encantaría escribir esa frase en un papel y hacérsela comer a alguien, no lo hagas. Aunque creas que sería extremadamente divertido vérselo hacer yo que sé, por poner un ejemplo…a Dani. No lo hagas. Respira hondo y sigue tarareando y si te cansas pues te pones La Pegatina y martirizas a tu novio metiéndole un dedo en la nariz (cada uno lo que guste: véase también meter juguete en nariz de Pipo, siempre tiene que haber una nariz de por medio eso sí). Todo lo que haga que, aunque estés a punto de implosionar, por fuera se vea una preciosa sonrisa es válido.

Pues eso... Voy… a ver si Pipo quiere jugar con su cuerdecita… o con algún juguete pequeño…¡ya que Arturo no está aquí!

 

Always look naranaa narana na….

miércoles, 16 de enero de 2013

Quiero hasta el último segundo

Cuando los recuerdos acechan en cada esquina es difícil seguir adelante. Lo que es vital es aprender a seleccionar dichos recuerdos y permitir la reproducción únicamente a los que nos sacan una sonrisa o incluso nos ayudan a seguir adelante.
Los recuerdos pueden guardarse en el corazón, llevarlos todo el día en la cabeza o plasmarlos sobre la piel para asegurarnos de que nunca nos olvidemos de ellos. Yo, en mi corazón llevo a Rebeca, a Álvaro, a mi donante, a mis médicos, a mis padres, a María Isabel, Carol, Anna, Lorena, a Víctor, a mi hermano, a Pipo.

Llevo la primera vez que me puse de pie con ayuda del Dr. Escrivá, llevo los recuerdos del miedo, las lágrimas más dolorosas y las sonrisas más sinceras. En el corazón llevo el olor a canela molida, a masa horneándose. La segunda primera vez que subí en bici, la primera vez que gané a Carlos aguantando la respiración bajo el agua (¡¡3 veces!!) el aire y el Sol en la cara la primera vez que salí a la calle después de tanto sufrimiento.

En la cabeza llevo a Carlos, a mi donante, que lo llevaré en cada huequito de mi ser. Llevo los paseos con Pipo, llevo los primeros días de clase. Llevo a mi nueva y bellísima gente: a Cris, Paula, Miguel, Tania, Dani, Vicente y tantos otros. Llevo la ilusión y el miedo a fracasar. Llevo el sabor a chocolate y menta, el calor de la manta eléctrica, el calor de Pipo. Todo lo que desde no hace más de dos años entró en mi vida para quedarse.

Y en mi piel...en mi piel llevo plasmados la alegría, el sufrimiento y las batallas ganadas. Llevo el dolor de algo que podría haber salido mejor, llevo el orgullo de algo horrible y al mismo tiempo maravilloso. Cortes que no elegí tener pero que llevo con la cabeza alta. Heridas que cuentan mi vida.

Llevo una golondrina que me trajo a puerto cuando acabó la batalla acompañada de mis padres y mi hermano señalándome el norte. Una preciosa libélula que me acompañó todo el duro camino de espera y luchar para traerme suerte. Me llevo a mí y a mi donante rodeados de mariposas que me trasmiten fuerza cada vez que las veo. Llevo a Lorena, a Carol y a Rebeca caminando a mi lado y dándole energía a mi resurrección. Y conmigo también viene Pedro y su "sólo así moverás mañanas sin Sol" para recordarme cada mañana que sonreír no es tan difícil como parece.

Cada recuerdo, en su forma, ayuda a seguir, cerrar y abrir nuevas etapas. No tengáis miedo a recordar porque llegará un momento en que nosotros pasaremos a formar parte del recuerdo de alguien, y eso hará que perduremos dentro de ellos. Nuestro legado será eterno.

domingo, 30 de diciembre de 2012

No te hagas llamar hombre si no conoces a Johnny Cash.


En momentos como este echas de menos el amor.

Das vueltas en la cama, te enredas en la sábana, la manta se descoloca, el edredón cae hacia un lado y resoplas. Echas de menos las noches mágicas, esas en las que dormías plácidamente y en paz. Recuerdas las palabras bonitas, los ánimos y los mimos. Baños de espuma con música de fondo, paseos largos e ir a oler la fruta recién descargada en el mercado. Echas de menos esa sonrisa…

Porque nadie te conocía tan bien. Y es que, ¿quién te va a querer sino tú misma? No echas de menos que nadie te de la mano. No necesitas que nadie te diga que estás guapa o que puedes con todo, sólo necesitas estar convencida de ello.

Cuidarte y observar tu cuerpo. Mirarte al espejo desnuda y quererte. Hablo del amor más esencial y necesario, hablo del amor y el respeto hacia uno mismo. Cuando te levantas con fuerza cada mañana para ir a clase. Cuando disfrutas yendo al mercado a cargar el carro. Cuando el simple olor a masa horneándose hace aflorar una sonrisa, esa que tanto echabas en falta.

La seguridad en uno mismo hace que nos mostremos al mundo de una forma clara, esta soy yo: con mis cicatrices, mis tatuajes, mis piercings. Mi sonrisa, mi cabezonería, mi risa, mis miedos, mi paciencia, mi fuerza, mi humor inestable y mi, más que discutible, salud. Pero, a quién voy a mostrarme si no soy capaz de mirarme al espejo y creer en mí.
Podemos estar más, o menos, perdidos. Podemos tener miedo o no saber qué hacer, pero, aun con todo eso, resultará más fácil si creemos que seguiremos adelante con las decisiones que tomemos y que nos defenderemos siempre a nosotros mismos.

En el mundo ya hay mucha gente que nos hará dudar sobre cómo actuar o qué sentir, pero no dejéis que nunca nadie os haga dudar sobre vosotros. Sobre lo grandes que sois. Porque todos cometemos errores y ello no significa que seamos peores. Quizás simplemente no se han parado a observarse frente a un espejo, y, hasta que no lo hagan, no sabrán observar a los demás.

Cuídate, quiérete, respétate y sobretodo…¡¡diviértete!!

lunes, 17 de diciembre de 2012

Your body was black and blue


¿Por qué no podemos aprender de alguien como Pipo?  Si lo observamos veremos que no tiene complicación ninguna. Es un ser simple que vive preocupado por su pelotita, por las caricias de su mami y por correr detrás de las hojas llevadas por el viento. No piensa en nada.
Oh, qué bonito sería no pensar. Eso es lo que deberíamos aprender de Pipo. A no pensar. ¿Por qué nos esforzamos por complicar las cosas con lo fáciles que podrían resultar? Si no quieres estudiar, no estudies. Si quieres dormir…¡duerme! Si te apetece saltar pues te vas con Pipo abajo y te pegas dos saltos de esos que hacen crujir la rodilla.
¿Por qué aparentar que se quiere ser normal, si lo que nos apetece es hacer el subnormal?
Nos pasamos la vida creyendo que debemos tener sueños, que debemos tener aficiones. Todo porque así nos educan. Nos hacen ver que tener hobbys es mejor, que estudiar una carrera es mejor. Pero quizás, después de un tiempo (bien largo) dedicándote a estar en un sofá medicándote esperando lo inesperado, tus sueños cambien sin darte cuenta. Puede que te plantees si lo correcto verdaderamente lo es o a ver porque sentarte en un banco a ver pasar la vida no puede ser una afición.
No os asustéis, no voy a dejar la carrera y ¡mucho menos dejar de cocinar! Sólo digo que las ilusiones cambian y no siempre se mantienen los mismos sueños ni aficiones. Que no tengáis miedo a decir: ¡pues resulta que ya no me gusta tanto eso de las matemáticas oye! Y además el pimiento ya no me gusta…
Las personas cambian con el tiempo, la vida cambia con el tiempo (y menos mal) y lo normal es evolucionar con ella.
Ciertamente, no os voy a engañar, me encuentro un poco perdida en el tema de vivir. No sé bien si lo supuestamente correcto es lo adecuado para mí en este momento o si debería hacer más el subnormal, que es lo que me llama más la atención ahora mismo. Sea lo que fuere el caso es que lo mejor es pensar menos. No dejar que nos dominen nuestros “súperyo” exigentes y dedicar más tiempo a observarnos y escuchar qué nos pide nuestro cuerpo. Porque al fin y al cabo él marca el ritmo.
No tener miedo a admitir que no nos gusta la normalidad y dejar de intentar aparentar y simplemente SER, que hoy en día, ya es un trabajo bastante costoso.

viernes, 14 de diciembre de 2012

Quiet little voices, quiet little monsters


De nuevo aquí, de nuevo.
Pensamientos y recuerdos que atacan durante la noche y acompañan la tenue luz de unas bombillas blancas colgadas en una pared negra. Canciones que mueven tu corazón hacia lugares más bellos, hacia momentos mejores que este. Tambores que retumban en tu cabeza y que traen consigo gritos, rabia, nostalgia y dolor. Los momentos más intensos de una vida pueden vivirse en la soledad de una cama demasiado grande.
A falta de poder siquiera ponerme de pie muevo los dedos de los pies, cierro los ojos y me voy. Me voy al olor a tostadas, me voy al sonido del mar, a la piel de gallina al salir del agua, me voy al sabor a pera, a las miradas y a las palabras no dichas, a los besos por las mañanas, al viento en la cara, a las caricias, me voy a hundir los dedos en la arena y al sabor a sal en los labios. A gritar bajo el agua. Me voy a donde nada duele y donde duele todo. Me voy.
Las sensaciones nos mantienen vivos, el miedo, la felicidad, la frustración, el amor, la morriña…incluso el dolor de una rodilla pueden estar ahí para mantenerte despierto. Para que no te duermas y no olvides seguir intentando ponerte en pie. Nadie dijo que el trayecto fuera agradable o fácil, pero qué coño, al menos hay trayecto.
 Ya sea sólo o en compañía, quieras vivirlo o no, seguirás recorriéndolo y descubriendo sensaciones nuevas que irán dejando pequeñas marcas en ti. Puede que unas vayan de una axila a otra y otras, en cambio, no se vean. Dejarás tus huellas. Tal vez no consigas dejar nada de ti, nada que sea parte de ti, pero sí tu recuerdo, tus ideas y tus palabras. Palabras que dejarás escritas y dichas para que el mundo las sienta como tú. Para que el mundo no las olvide nunca, para que no te olviden nunca.
Habla, escucha, siente, perdona, ama, ríe y llora. Vive.



http://www.youtube.com/watch?v=DLj1eTSsnn8

jueves, 13 de diciembre de 2012

Adáptate o púdrete


Siempre me he negado a aceptar mis limitaciones a la primera. He preferido insistir un poco más antes de decidir tachar nuevas cosas de esa dichosa lista de tareas que no puedo realizar. Pero últimamente no tengo mucho problema a la hora de eliminar por completo acciones de mi vida diaria. ¿Quizás me estoy volviendo una conformista? ¿Aquello que más odio?
Hay mucha gente que sostiene que conformarse es parte de lo que llamamos “vivir en paz”. Conformarse con lo que se tiene porque si no te exiges más no fracasarás. Pero, ¿y el triunfo? ¿Dónde está la posibilidad de superación? Yo cocino durante seis horas seguidas y mi rodilla izquierda multiplica por seis su tamaño. Me paso todo el día siguiente encamada a base de adolonta y pensando lo bien que quedaron presentados los cupcakes de dulce de leche y que igual podría haber hecho unas flores más, bueno, puede que mañana si me levanto temprano…Puede que si me levanto temprano y ordeno la mesa del salón para poder cocinar y decorar sentada mi rodilla sólo multiplique por dos su tamaño, ¿puede?

Si me conformara dejaría de cocinar, dejaría de pasear con mi perro, dejaría la cámara porque me cuesta horrores hacer fotos en modo manual con este temblor de manos. Dejaría las pocas cosas que consiguen sacarme una sonrisa, aunque a veces sólo sea internamente. Así que, ¿por qué no adaptarse? Luchar un poco más, porque esta vida no se acaba de momento, pero como machaca…

Coger una silla para cocinar, intentar cargar con el trípode y usar el autodisparador para estabilizar la cámara, entrenar a Pipo para que aprenda a ir a mi ritmo y me conozca mejor…adaptarse o pudrirse. Es lo único que importa. Da igual si estudias, si trabajas o si te sientas en el sofá todo el día. No importa, pero hagas lo que hagas tienes que haberlo intentado primero. No importa el final del camino, sino el trayecto.

Llevo desde las diez con dolor y Pipo vomitando por el piso. Pues aprovecho el tiempo despierta y os cuento cosas como esta, que rondan mi cabeza después de tres tandas de calmantes.

En la vida no hay que conformarse. Hay que aceptar las limitaciones y adaptarnos a ellas, pero no abandonar las cosas que nos gustan o nos importan porque alguien diga de buenas a primeras “no puedes” o “no deberías”. La vida está llena de “podrías” y hay que aprovecharlos. Mañana podría ir hasta la universidad caminando con Pipo y tumbarnos en el césped. Podría quedarme en casa con la pierna en alto y comer macedonia de frutas, podría invitar a mis amigos a comer o también podría hacerlo todo. Tal vez tenga que descansar en el césped más de lo normal, que lavar la fruta con lejía antes de comerla y es posible que tengamos que comer kebap mientras tengo la pierna en alto, pero algo haremos, ¿no?

Nos adaptaremos a lo que venga por sobrevivir a esta “rara, brava y corta vida loca”

miércoles, 9 de mayo de 2012

Aquella mañana de julio

Después de tanto tiempo, cuando me llamaron aquella mañana de julio no podía dejar de pensar cuánto iba a cambiar mi vida, pero tenía claro que para ello iba a tener que  seguir luchando un poco más.
De camino a Valencia no podía dejar de sonreír y pensar que las demás operaciones y los cientos de ingresos iban a terminar por fin. Esta vez era la definitiva, esta vez lucharía por llegar a la meta de verdad.

Me costó. Tuve problemas digestivos que me destrozaban anímicamente, pues no conseguía tolerar nada de comida y me alimentaban por vía intravenosa. Muchos dolores y dificultades que me llevaron a quirófano de nuevo.
Y entonces decidí verme buceando en Hawai (¡luego cambié Hawai por Calpe!), corriendo maratones y trabajando como bióloga en un centro marino.

Inocente de mí, confiaba en que mis huesos se curarían por arte de magia al recuperar el aire que tanto me faltaba. La cortisona me los había destrozado y creía que todo cambiaría. Pero no fue así. Me dieron el alta y ahora mismo es cuando peor me encuentro a nivel óseo y es realmente frustrante. El dolor de rodillas y espalda es constante y hay días que es simplemente insoportable.
Podría quedarme en el sofá, y aunque hay días que lo hago, en cuanto deja de doler salgo. Salgo e intento hacer lo que mejor se me da: intentarlo. Lo intento siempre y así lo seguiré haciendo, porque poco a poco sé que mejoraré.

No puedo correr, pero lo hice. El primer día que llegué a casa salí disparada. Aguanté unos 40 segundos. Las rodillas dijeron basta y no he vuelto a correr. Claro que me da pena, no os imagináis cuanto ansiaba volver a correr, pero me he adaptado toda mi vida y lo volveré hacer.
No puedo forzar mis piernas, de acuerdo, pues forzaré mis brazos: estoy ahorrando para un kayak y pienso recorrerme playas y calas este verano. No puedo andar hasta las playas, vale, pues me sacaré el carnet e iré en coche. Y así con todas las cosas. Empecé a explotar todo lo que me gustaba que no supusiera un esfuerzo para mis rodillas. Volví a enamorarme de la fotografía, que me había salvado tantísimas veces en mi vida y pude apasionarme realmente por la cocina (¡sin pisar ningún cable de oxígeno!) y llegar incluso a pasar del hobby a algo más serio, como encargos de cumpleaños o catering para fiestas.

Decidí hacer algo que me gustaba, si no podía ser fuera de casa, me traería el trabajo a mi cocina. Recibo un pedido con unos 5 días de antelación. Hago un presupuesto, voy a la compra y me preparo. Un día antes o dos, dependiendo del tipo de encargo, me levanto bien temprano. Me encanta levantarme pronto, hacer los aerosoles, tomarme la medicación y tener todo un día por delante. Me encanta. Y me pongo a ello, me paso el día entre fogones y soy realmente feliz. Me canso mucho, eso sí, pero para eso están las sillas. Me siento, bebo, reposo y me vuelvo a levantar. Me tomo un enantyum y sigo adelante. Cuando envuelvo el encargo y lo decoro para entregarlo me siento realmente orgullosa, ya que antes me cansaba muchísimo más sólo con freír un huevo. Me doy una buena ducha, repito los aerosoles y disfruta del sofá, que me llama a gritos. Todo se trata de ponerle ganas, levantarte, seguir una rutina que se convierta finalmente en hábito y todo irá sobre ruedas.

Cuando iba a la universidad y estaba en el piso de estudiantes, por ejemplo, el horario y mi rutina me encantaba. Me levantaba a las 6:30. Hacía aerosoles, me ponía la insulina, desayunaba, me preparaba y a las 8:00 ya estaba en clase. A las 13h todos mis compañeros se quedaban juntos a comer y estudiar, pero yo no podía pasarme el día en el campus porque me pasaba factura físicamente. Me iba a casa a comer y descansar hasta las 4 y volvía a las prácticas hasta las 20h. Lo hacía y haré a mi manera, repartiéndome el tiempo para poder seguir yendo a hacer lo mismo al día siguiente.

Encontré mi equilibrio. Todo se puede adaptar, aunque sea mínimamente, y conseguir no sólo llevar una mejor calidad de vida, sino llevar una vida, la que tú quieras.
El truco es marcarse metas pequeñas, no porque creáis que no podéis conseguir algo grande, sino porque toda victoria sabe mejor cuando se consigue poco a poco y saboreándolo de verdad.

Y no pienso acabar aquí. En septiembre volveré a la universidad, a hacer lo que más me gusta, estudiar biología. Y no importa las complicaciones que surjan por el camino porque no hay nada más fuerte en esta vida que las ganas que tiene una persona, que se aferra a la vida con uñas y dientes, de hacer realidad sus sueños.

jueves, 8 de marzo de 2012

Llena tus días de vida.

Nunca me ha resultado excesivamente difícil afrontar las cosas, tengo que admitirlo. Tengo la suerte de tener un ánimo y unos nervios de acero. Pero ello no significa que no pase miedo o no me canse de la situación.

Mi espera del trasplante duró dieciocho meses y cada uno de ellos era un reto. Cada día me levantaba e intentaba convencerme de que sería un buen día.
No puedes pasarte más de un año sin hacer nada, esperando que llegue el gran día. Y no es porque el trasplante sea arriesgado y se deba disfrutar de cada minuto, sino porque no somos así. Todos tenemos sueños, hobbies o inquietudes y no podemos quedarnos sentados esperando el día en que podamos realizarlos.

Eso también puede aplicarse al postrasplante. En mi caso tenía muchas expectativas respecto a mi vida después de la operación, por desgracia mis problemas de huesos me impiden hacer todo lo que quisiera, en realidad no puedo hacer ni la mitad de lo que quisiera.
Pero, ¿de qué sirve lamentarse de uno mismo¿ Si duele descansas pero en cuanto el dolor cesa, levántate y cómete el mundo. Eso es lo que intento hacer cada día de mi vida desde que tengo conciencia.
Está claro que a veces por mucho que se quiera, no puedes. Yo tuve que dejar lo que más me gustaba y me hacía sentir bien: la universidad. Tuve un horrible y traumático neumotórax que me impidió alcanzar mi sueño, pero no me rendí. “Quizás no sea el momento”, pensé, “quizás venga después, ahora hay que luchar un poco más.

Y por fin llegó el día en que esa guerra pasó a ser una batalla menor. También dura, pero sin comparación.
No puedo correr por mis rodillas, no puedo practicar deportes que me gustan, pero, ¿acaso se acaba ahí el mundo? Para nada.

Siempre tendremos sueños nuevos que se adaptarán a nuestras circunstancias y no debemos llorar lo que no podemos cumplir, sino dar las gracias por tener otros y poder realizarlos.

Poder luchar siempre por lo que deseo es mi mayor sueño. Ya vendrá la uni en septiembre, después de 4 años; poder viajar, formar una familia o recuperar mi espalda y mis rodillas. Pero para llegar a todo eso hay que seguir luchando, teniendo siempre claro que se quiere ganar.

lunes, 5 de marzo de 2012

Leones en cuerpos de libélulas

03/03/2012

Mi querido Pedro, por fin ha llegado. La oportunidad que esperabas y que ansiabas tanto.
Recuperar ese aire que tanto te costaba encontrar día tras día. Ese aire que te era robado injustamente, sin dejarte disfrutar de cada segundo de tu vida.


No tengas miedo, enfréntate a él. A los dolores, a la tristeza, enséñale los dientes y acaba con todo el sufrimiento que llevas acumulado. Lucha, por Raquel, por Susi y toda la gente que te quiere tantísimo. Demuéstrale a la vida que no piensas rendirte ni ahora ni nunca.

Recupérate a ti mismo y sé la persona que quieras ser. Sonríe por la persona que te dio su aliento y siente de verdad, por fin, todas las palabras que una vez escribiste. Ahora cobrarán un sentido pleno para ti. Tendrás su aliento, su risa…te ha regalado la vida y le dedicarás cada segundo de tu existencia.
Quiérete más que nunca y coge aire, disfruta de cada molécula de oxígeno, porque son todas tuyas, para ti y sólo para ti.

Será maravilloso y lo será también para mi y tu familia porque podremos verte sonreír de verdadera alegría.
Un mundo lleno de aire te está esperando ahí fuera y te prometo que será el mundo más bonito que hayas visto nunca.

Te quiere, Olaia.


jueves, 16 de febrero de 2012

Los dos años más importantes de mi vida en 10min

Dicen que una imagen vale más que mil palabras y en este caso no va a ser menos. Son varias imágenes y vídeos que mi padre fue grabando durante algunos ingresos en la antigua Fe y el trasplante en el nuevo hospital.


Creo que no lo comenté antes pero yo ingresaba cada mes más o menos y siempre estaba muy pachucha. Los últimos años tuvieron que quitarme un trozo de pulmón y aun así no mejoré. Sufrí dolores físicos horribles y perdí grandes amigos (aunque algunos decidieron irse voluntariamente).


Cuando llegó el trasplante fue todo un cúmulo de emociones que afloraron en menos de 5min. Fue una experiencia increíble y dolorosa en todos los aspectos porque además llevaba muchos años entrando y saliendo del hospital.


Mis logros se los dedico a mis padres, a mi novio, a mis amigas y a las grandísimas personas que estuvieron luchando como yo hasta el final, a mis compañeros de batalla, mis iguales. Y por supuesto a los que sé que lo conseguirán y que me tendrán ahí para lo que haga falta. A Irene, a Pedro, a Carmen...con toda mi fuerza.

http://www.youtube.com/watch?v=Bthei3Nyq4c&feature=youtu.be

miércoles, 15 de febrero de 2012

De básculas y culpabilidades

Hace aproximadamente un año tuvo lugar esta conversación:

-No sé si será verdad pero me lo han dicho ya varias personas, ¿te estás muriendo?
-Y tú también no te jode. Pero cada uno a su ritmo.
-¿Sí? Ostia pues espero que no eh porque eres to’ buena chavala.

Un año después me vino a la mente y no pude evitar pensar en muchas otras cosas.

Que los niños suelen ser crueles creo es sabido mundialmente, pero que con más de veinte años lo sigan siendo creo que ya es pasarse.

En el colegio se aguantaban cosas como “saco de huesos”, “yonki”…ah y no nos olvidemos de “mi amiga chupa-chup”. Todo cosas que un adulto no sería capaz de decirle a otra persona para dañarla (o eso me gusta pensar) y a las que mucha gente llama “cosas de niños”. El problema es cuando el que las recibe también es un niño. Entonces dejan de ser palabras y se convierten en puñales que llevarás toda la vida clavados en la espalda. Que dejaran una herida que escocerá cada vez que quieras ponerte falda, tomarte la medicación en público o subirte a una báscula.

Y es que deberíamos medir más nuestras palabras y entender ciertas cosas. Como que está igual de feo llamar flaco que gordo a alguien. ¿Os habéis dado cuenta de lo mal visto que está cuando alguien llama gorda a una chica o le dice que debería hacer dieta y lo natural que se ve decirle a alguien que parece que vaya a desaparecer o que debería comer más? (ay si ellos supieran lo que se come o se deja de comer).

Lo peor son esos cumplidos-ataques gratuitos del tipo: ¿¿¿qué talla usas la 36??? ¿Tan pequeñísima? ¡Pero si ahí no cabe ni un melón!....”que envidia”
ZAS

O cuando se produce un bajón de glucosa de 40 y te dicen que comas más…tócate los pies…¿¿¿será un bajón producido por las 20UI de insulina rápida o será que el medio pollo que me he metido entre pecho y espalda está transformándose y mutando en insulina??? OH dios creo que debería ir al médico a que me revisen como metabolizo el pollo en mi organismo…

Así que animo a todas las personas flacuchitas que alguna vez han tenido ganas de estamparles un pollo crudo en la cara a alguien, que encima no sabe de qué habla, a que se pongan falda (los chicos si quieren también, no soy quién para juzgar nada), se remanguen los pantalones y griten a los cuatro vientos que ellos ¡¡¡pueden comer McDonald’s sin engordar!!! Y lo más importante…¡¡sin sentirse culpables después de hacerlo!!

Ahora si me disculpáis voy a ver con qué acompaño el costillar ;)

lunes, 9 de enero de 2012

La vida es...

De normal, la gente suele basar su vida en planes futuros e ilusión por realizarlos. Si eso lo hace la gente que de verdad puede hacer realidad esas ilusiones y pensamientos, ¿cómo creéis que vive una persona que espera el mayor cambio de su vida? ¿Qué creéis que piensa alguien que espera que se haga realidad su mayor ilusión, su plan mejor pensado y repasado mentalmente cientos de veces? ¿Cuándo se da cuenta esa persona de que ha empezado a vivir de verdad?
Tener planes o ilusiones mientras esperas un trasplante puede resultar realmente fácil o extremadamente complicado.
 Puedes soñar cada día con respirar, ser capaz de ir a la playa o montar en bici. Planeas empezar una carrera, hacer un viaje o simplemente tener ánimos para vivir. Piensas: cuando me trasplanten seré súper feliz y haré tantísimas cosas…
El fallo es no darse cuenta de que la vida ya está pasando, los ratos que te pasas en casa divagando sobre cómo será tu vida en unos años son ratos que no recuperarás jamás y, créeme, deberías aprovecharlos.

Después de trasplantar, inmediatamente al despertar y pasadas unas semanas eres la persona más feliz del mundo, quieres comerte la vida sin dejar ni una miga. Una vez llegas a casa y empiezas a ver tus limitaciones (malditos huesos) y tus inseguridades hay un grave peligro de caer de nuevo en la monotonía de la ilusión y los sueños. Sigues soñando con poder continuar (o más bien empezar de nuevo) la carrera, con ir en bici a la playa en verano y con encontrarte genial y ser capaz de levantar tu propio peso (vale con poder levantar mi pierna y aguantarla más de 15 segundos me conformo), pero, ¿qué hay del ahora? De este mismo instante, estás vivo así que, ¿por qué no estás viviendo? Deja de hacer planes y mueve el culo. Si te apetece bañarte en bolas en la playa en mitad de enero, hazlo. Si te apetece meter la mano en chocolate fundido y pintarte la nariz con un dedo, por favor, ¡¡¡hazlo!!!

Soñar y tener metas es maravilloso siempre y cuando no perdamos toda la fuerza hablando de ellas y nos demos cuenta de que la vida son esos ratitos sin importancia entre la planificación del sábado y la organización de estudio del lunes.

No tengas miedo a soñar o no creas que no debes hacerlo por estar esperando un trasplante. Ten miedo, en todo caso, a perder la ilusión, porque entonces sí que tienes más trabajo que hacer. Pero mientras tus fuerzas de vivir y luchar sigan intactas, no temas a nada, que te tema a ti el mundo.


La única lucha perdida, es la que se abandona.


Dedicado especialmente a Irene, a la que acabo de conocer y ya me ha transmitido lo grande que es con un simple mensaje =)

viernes, 6 de enero de 2012

A mi segunda familia

Aunque sé que os tengo aburridos os pido un poco más de paciencia conmigo. La justa para poder agradeceros lo que habéis hecho.

Muchos de nosotros, fiquis y trasplantados os hemos dado las gracias muchas veces por todo lo que lucháis a nuestro lado, pero a mí me resulta extraño decir solamente gracias, porque esa simple palabra no abarca ni la mitad de lo que siento.

Vosotros lo veis cada día y seguramente seáis las personas que más se acerquen a conocer lo que un cuerpo enfermo puede sufrir. Aún así, creo que os quedaríais cortos.

Es horrible querer y no poder. Levantarte cada día y tirar de tu cuerpo y tu mente, arrastrarlos y suplicarles que sigan luchando un día más.
Lo que costaba ir a clase cada mañana y hacer lo que hacían los demás. Levantarte para hacer fisio y aerosoles antes de desayunar e ir tosiendo sin parar hasta la puerta del instituto. Sentirte incluso avergonzada porque con cada ataque de tos hacías callar al profesor. Atrasar y adelantar exámenes. ¡Estudiar en La Fe e incluso hacer los exámenes allí! Que tu vida social se limitará a un estafilococo aureus y una cándida. Darte cuenta de quién es de verdad tu amigo y aceptar la vida como ha venido. Todo eso en un tiempo récord.

¿Y ahora? Sigo teniendo que levantarme cada mañana, claro, pero que a gusto lo hago.
Y aquí es donde entráis vosotros. Cuidasteis de mí y me salvasteis la vida. Me animasteis cuando lo necesitaba y no dejasteis que me rindiera.

Por eso un simple “gracias” se queda corto, porque debería daros las gracias por devolverme el lado izquierdo de la cama, las duchas por las mañanas sin dolores de cabeza o toses. ¡Gracias por devolverme la decencia al caminar! Ya no voy con la lengua fuera ni sudando y ya no parece que vaya a hacer el camino de santiago (porque entre el oxígeno, las muletas y el bolso…), hay gente que, incluso, dice que he crecido, y no, ¡es que voy derecha!

Gracias por transmitirme tanto cariño siempre y hacerme sentir que puedo conseguir todo lo que me proponga. Por dejarme ver de nuevo más allá de mañana e ilusionarme. Por no tener miedo a usar la palabra futuro.

Un abrazo a todos y cada uno de vosotros.





¡¡¡Medio año trasplantada!!! :D :D

miércoles, 4 de enero de 2012

A veces cuesta hacer limonada

¿No os ha pasado alguna vez que cuando cortáis limones se os mete el jugo entre las uñas, en una heridita del dedo, os salta a los ojos o incluso os hace hervir una quemadura? Iisshh qué molesto resulta. Por esto no siempre apetece hacer limonada ni resulta tan fácil cómo intentan pintártelo. A veces, incluso, ¡deberías ponerte guantes y unas gafas protectoras para ello!

Una vez has conseguido hacerla, tampoco es tan gratificante bebérsela. O lleva demasiada azúcar o no la lleva bien disuelta y tienes que masticar o resulta demasiado ácida.

Así que, por todo ello, cuando la vida te da limones, no es tan sencillo hacer limonada. Y tampoco puedes hacerla con todos tus problemas, claro. Si yo hiciera limonada, y me la bebiera, por cada problema que tengo, acabaría con diarrea crónica (ah no espera, que de eso ya tuve y NO MOLA NADA).
El caso es que no siempre se tienen fuerzas para ponerte a limpiar (cuidado con los bichooos) y cortar limones para exprimirlos. No te apetece que te entre un chorretón en el ojo ni tener que chuparte los dedos y gritar: ¡¡como escuece leñeeee!! No quieres enfrentarte a eso.
¿Pero entonces qué haces? ¿Te sientas en el sofá y dejas que se forme una especie de piscina limonera en tu salón? Casi te cuesta lo mismo eso que exprimir, porque aunque sólo sea para un vaso de agua, algún día tendrás que ir hasta la cocina…y nadar entre limones…tela. No, eso tampoco mola nada, eh.

También está la opción de pedirle a los que viven contigo que te vayan haciendo hueco, pero eso es echarle tus limones encima a la gente, y mola menos que lo anterior.

Yo he intentado incluso lanzarlos por la ventana para que los atropellaran los coches. Además siempre me encantó el sonido que hace una naranja, un limón o cualquier cosa parecida al ser aplastada por una rueda. ¡Y lo superior que te sientes cuando pasa! Casi miras a la fruta con una sonrisa malévola de venganza.
Pero eso de ensuciar el medio ambiente no es lo mío y soy incapaz de hacerlo.

Después de pasarme la noche pensando y casi delirando sobre cómo deshacerme de los limones llegué a la respuesta que buscaba. Aún no la puse en práctica, así que es sólo una teoría. ¡Pero en cuanto la pruebe os lo cuento, palabra!

Devolver los limones al lugar de donde vienen. Sí, voy a tirar los limones al campo de al lado. A sus árboles, a su tierra y que ellos se apañen. Yo no los pedí, vinieron y entraron en mi casa sin avisar. Llevan haciéndolo muchos años, desde que vi la luz por primera vez, y creo que ya está bien.
Sé que seguirán viniendo y me tocará sacarlos de casa, pero así será. No los guardaré en los armarios ni me quedaré en el sofá rodeada de ellos. También sé que será un trabajo diario y que no siempre podré hacerlo sola, pero todo en mi vida siempre he tenido que hacerlo así y aquí sigo.

En resumen, si la vida os da limones está genial poder hacer limonada. Pero para los que como yo, si muchas veces no os quedan fuerzas o simplemente estáis hasta las narices de hacer limonada, arrojarlos al campo. Que vuelvan al sitio de donde nacen los problemas. No dejéis que se queden, o acabareis nadando en ellos y entonces será más difícil salir. Dejad que os ayuden pero no se los echéis encima a otra persona.

¡¡¡POR UN MUNDO SIN LIMONES!!



P.D: Hoy haré roscón de reyes, en cuanto pueda subo la receta. Además de dos más que tengo pendientes, cupcakes de piña y las galletas de mantequilla, pero es que estuve muy ocupada arrojando limones. ¡¡Un beso a todos y feliz año!! J