- Se hace raro
- ¿El qué?
- La normalidad
- ¿Acaso echas de menos algo?
- En realidad...muchas cosas
No os asustéis, no tengo el síndrome de estocolmo. No quiero ingresar y mucho menos encontrarme mal. Es sólo que, bueno, ¡no sé estar sana!
Aún tengo que acostumbrarme a pasar el rato sin hacer nada, ni siquiera toser. A estar día tras día haciendo vida normal y en clase. Me gusta, realmente me encanta estar bien, pero echo mucho de menos otras cosas, otras personas. Echo de menos incluso las croquetas del hospital. Las partidas de cartas con mi padre, los acelerones en silla de ruedas con mi hermano. Las tardes de quedarme sola y que mi madre me trajera un regalito, los findes con Carlos, los paseos al sol con Ariadna...
Todos esos ratos estaban llenos de ilusión compartida, de risas sinceras y otras que ayudaban a ocultar los nervios, llenos de patatas de máquina y coca-colas los domingos.
Al recordar todo eso te das cuenta de que se puede sacar algo bueno hasta de los momentos más dolorosos de tu vida. Aceptas y asimilas la parte mala e intentas impregnarte de los mejores momentos del día. El ratito de antes de la cena, cuando esperas con ansia que te traigan lo que pediste, el de justo antes de dormir, cuando el gotero de adolonta hace efecto y disfrutas de un viaje por el mundo de morfeo. La espera a la visita diaria de Emilio. La seguridad de estar en un sitio donde todos están pendientes de que no te pase nada.
Cada recuerdo tiene su parte buena y su parte mala. Hoy escribo porque estando en el sofá viendo la tele y descansando recordé las tardes eternas de estudiar en una mesa minúscula y oir a mi padre pedirme bajar o salir al pasillo para despejarnos. Recuerdo mi cansancio y su insistencia. Su mano sujetando el palo de gotero y sus chistes para hacerme reir.
Hoy es mi tarde de recuerdos y quería compartirla con vosotros.
Tengo esto abandonado desde mayo, pero es que han sido unos meses de verdaderos cambios. Nuevos comienzos, nuevas caras y lugares. Volveré pronto con muchos menús nuevos y postres deliciosos.
¡Gracias a los que me sigáis leyendo!
Etiquetas
- Dulces (19)
- Menús completos (3)
- Te invito a leer mis pensamientos (32)
- Un poquito de mí (4)
jueves, 1 de noviembre de 2012
miércoles, 9 de mayo de 2012
Aquella mañana de julio
Después de tanto tiempo, cuando me llamaron aquella mañana de julio no podía dejar de pensar cuánto iba a cambiar mi vida, pero tenía claro que para ello iba a tener que seguir luchando un poco más.
De camino a Valencia no podía dejar de sonreír y pensar que las demás operaciones y los cientos de ingresos iban a terminar por fin. Esta vez era la definitiva, esta vez lucharía por llegar a la meta de verdad.
Me costó. Tuve problemas digestivos que me destrozaban anímicamente, pues no conseguía tolerar nada de comida y me alimentaban por vía intravenosa. Muchos dolores y dificultades que me llevaron a quirófano de nuevo.
Y entonces decidí verme buceando en Hawai (¡luego cambié Hawai por Calpe!), corriendo maratones y trabajando como bióloga en un centro marino.
Inocente de mí, confiaba en que mis huesos se curarían por arte de magia al recuperar el aire que tanto me faltaba. La cortisona me los había destrozado y creía que todo cambiaría. Pero no fue así. Me dieron el alta y ahora mismo es cuando peor me encuentro a nivel óseo y es realmente frustrante. El dolor de rodillas y espalda es constante y hay días que es simplemente insoportable.
Podría quedarme en el sofá, y aunque hay días que lo hago, en cuanto deja de doler salgo. Salgo e intento hacer lo que mejor se me da: intentarlo. Lo intento siempre y así lo seguiré haciendo, porque poco a poco sé que mejoraré.
No puedo correr, pero lo hice. El primer día que llegué a casa salí disparada. Aguanté unos 40 segundos. Las rodillas dijeron basta y no he vuelto a correr. Claro que me da pena, no os imagináis cuanto ansiaba volver a correr, pero me he adaptado toda mi vida y lo volveré hacer.
No puedo forzar mis piernas, de acuerdo, pues forzaré mis brazos: estoy ahorrando para un kayak y pienso recorrerme playas y calas este verano. No puedo andar hasta las playas, vale, pues me sacaré el carnet e iré en coche. Y así con todas las cosas. Empecé a explotar todo lo que me gustaba que no supusiera un esfuerzo para mis rodillas. Volví a enamorarme de la fotografía, que me había salvado tantísimas veces en mi vida y pude apasionarme realmente por la cocina (¡sin pisar ningún cable de oxígeno!) y llegar incluso a pasar del hobby a algo más serio, como encargos de cumpleaños o catering para fiestas.
Decidí hacer algo que me gustaba, si no podía ser fuera de casa, me traería el trabajo a mi cocina. Recibo un pedido con unos 5 días de antelación. Hago un presupuesto, voy a la compra y me preparo. Un día antes o dos, dependiendo del tipo de encargo, me levanto bien temprano. Me encanta levantarme pronto, hacer los aerosoles, tomarme la medicación y tener todo un día por delante. Me encanta. Y me pongo a ello, me paso el día entre fogones y soy realmente feliz. Me canso mucho, eso sí, pero para eso están las sillas. Me siento, bebo, reposo y me vuelvo a levantar. Me tomo un enantyum y sigo adelante. Cuando envuelvo el encargo y lo decoro para entregarlo me siento realmente orgullosa, ya que antes me cansaba muchísimo más sólo con freír un huevo. Me doy una buena ducha, repito los aerosoles y disfruta del sofá, que me llama a gritos. Todo se trata de ponerle ganas, levantarte, seguir una rutina que se convierta finalmente en hábito y todo irá sobre ruedas.
Cuando iba a la universidad y estaba en el piso de estudiantes, por ejemplo, el horario y mi rutina me encantaba. Me levantaba a las 6:30. Hacía aerosoles, me ponía la insulina, desayunaba, me preparaba y a las 8:00 ya estaba en clase. A las 13h todos mis compañeros se quedaban juntos a comer y estudiar, pero yo no podía pasarme el día en el campus porque me pasaba factura físicamente. Me iba a casa a comer y descansar hasta las 4 y volvía a las prácticas hasta las 20h. Lo hacía y haré a mi manera, repartiéndome el tiempo para poder seguir yendo a hacer lo mismo al día siguiente.
Encontré mi equilibrio. Todo se puede adaptar, aunque sea mínimamente, y conseguir no sólo llevar una mejor calidad de vida, sino llevar una vida, la que tú quieras.
El truco es marcarse metas pequeñas, no porque creáis que no podéis conseguir algo grande, sino porque toda victoria sabe mejor cuando se consigue poco a poco y saboreándolo de verdad.
Y no pienso acabar aquí. En septiembre volveré a la universidad, a hacer lo que más me gusta, estudiar biología. Y no importa las complicaciones que surjan por el camino porque no hay nada más fuerte en esta vida que las ganas que tiene una persona, que se aferra a la vida con uñas y dientes, de hacer realidad sus sueños.
jueves, 8 de marzo de 2012
Llena tus días de vida.
Nunca me ha resultado excesivamente difícil afrontar las cosas, tengo que admitirlo. Tengo la suerte de tener un ánimo y unos nervios de acero. Pero ello no significa que no pase miedo o no me canse de la situación.
Mi espera del trasplante duró dieciocho meses y cada uno de ellos era un reto. Cada día me levantaba e intentaba convencerme de que sería un buen día.
No puedes pasarte más de un año sin hacer nada, esperando que llegue el gran día. Y no es porque el trasplante sea arriesgado y se deba disfrutar de cada minuto, sino porque no somos así. Todos tenemos sueños, hobbies o inquietudes y no podemos quedarnos sentados esperando el día en que podamos realizarlos.
Eso también puede aplicarse al postrasplante. En mi caso tenía muchas expectativas respecto a mi vida después de la operación, por desgracia mis problemas de huesos me impiden hacer todo lo que quisiera, en realidad no puedo hacer ni la mitad de lo que quisiera.
Pero, ¿de qué sirve lamentarse de uno mismo¿ Si duele descansas pero en cuanto el dolor cesa, levántate y cómete el mundo. Eso es lo que intento hacer cada día de mi vida desde que tengo conciencia.
Está claro que a veces por mucho que se quiera, no puedes. Yo tuve que dejar lo que más me gustaba y me hacía sentir bien: la universidad. Tuve un horrible y traumático neumotórax que me impidió alcanzar mi sueño, pero no me rendí. “Quizás no sea el momento”, pensé, “quizás venga después, ahora hay que luchar un poco más.
Y por fin llegó el día en que esa guerra pasó a ser una batalla menor. También dura, pero sin comparación.
No puedo correr por mis rodillas, no puedo practicar deportes que me gustan, pero, ¿acaso se acaba ahí el mundo? Para nada.
Siempre tendremos sueños nuevos que se adaptarán a nuestras circunstancias y no debemos llorar lo que no podemos cumplir, sino dar las gracias por tener otros y poder realizarlos.
Poder luchar siempre por lo que deseo es mi mayor sueño. Ya vendrá la uni en septiembre, después de 4 años; poder viajar, formar una familia o recuperar mi espalda y mis rodillas. Pero para llegar a todo eso hay que seguir luchando, teniendo siempre claro que se quiere ganar.
lunes, 5 de marzo de 2012
Leones en cuerpos de libélulas
03/03/2012
Mi querido Pedro, por fin ha llegado. La oportunidad que esperabas y que ansiabas tanto.
Recuperar ese aire que tanto te costaba encontrar día tras día. Ese aire que te era robado injustamente, sin dejarte disfrutar de cada segundo de tu vida.
No tengas miedo, enfréntate a él. A los dolores, a la tristeza, enséñale los dientes y acaba con todo el sufrimiento que llevas acumulado. Lucha, por Raquel, por Susi y toda la gente que te quiere tantísimo. Demuéstrale a la vida que no piensas rendirte ni ahora ni nunca.
Recupérate a ti mismo y sé la persona que quieras ser. Sonríe por la persona que te dio su aliento y siente de verdad, por fin, todas las palabras que una vez escribiste. Ahora cobrarán un sentido pleno para ti. Tendrás su aliento, su risa…te ha regalado la vida y le dedicarás cada segundo de tu existencia.
Quiérete más que nunca y coge aire, disfruta de cada molécula de oxígeno, porque son todas tuyas, para ti y sólo para ti.
Será maravilloso y lo será también para mi y tu familia porque podremos verte sonreír de verdadera alegría.
Un mundo lleno de aire te está esperando ahí fuera y te prometo que será el mundo más bonito que hayas visto nunca.
Te quiere, Olaia.
Mi querido Pedro, por fin ha llegado. La oportunidad que esperabas y que ansiabas tanto.
Recuperar ese aire que tanto te costaba encontrar día tras día. Ese aire que te era robado injustamente, sin dejarte disfrutar de cada segundo de tu vida.
No tengas miedo, enfréntate a él. A los dolores, a la tristeza, enséñale los dientes y acaba con todo el sufrimiento que llevas acumulado. Lucha, por Raquel, por Susi y toda la gente que te quiere tantísimo. Demuéstrale a la vida que no piensas rendirte ni ahora ni nunca.
Recupérate a ti mismo y sé la persona que quieras ser. Sonríe por la persona que te dio su aliento y siente de verdad, por fin, todas las palabras que una vez escribiste. Ahora cobrarán un sentido pleno para ti. Tendrás su aliento, su risa…te ha regalado la vida y le dedicarás cada segundo de tu existencia.
Quiérete más que nunca y coge aire, disfruta de cada molécula de oxígeno, porque son todas tuyas, para ti y sólo para ti.
Será maravilloso y lo será también para mi y tu familia porque podremos verte sonreír de verdadera alegría.
Un mundo lleno de aire te está esperando ahí fuera y te prometo que será el mundo más bonito que hayas visto nunca.
Te quiere, Olaia.
jueves, 16 de febrero de 2012
Los dos años más importantes de mi vida en 10min
Dicen que una imagen vale más que mil palabras y en este caso no va a ser menos. Son varias imágenes y vídeos que mi padre fue grabando durante algunos ingresos en la antigua Fe y el trasplante en el nuevo hospital.
Creo que no lo comenté antes pero yo ingresaba cada mes más o menos y siempre estaba muy pachucha. Los últimos años tuvieron que quitarme un trozo de pulmón y aun así no mejoré. Sufrí dolores físicos horribles y perdí grandes amigos (aunque algunos decidieron irse voluntariamente).
Cuando llegó el trasplante fue todo un cúmulo de emociones que afloraron en menos de 5min. Fue una experiencia increíble y dolorosa en todos los aspectos porque además llevaba muchos años entrando y saliendo del hospital.
Mis logros se los dedico a mis padres, a mi novio, a mis amigas y a las grandísimas personas que estuvieron luchando como yo hasta el final, a mis compañeros de batalla, mis iguales. Y por supuesto a los que sé que lo conseguirán y que me tendrán ahí para lo que haga falta. A Irene, a Pedro, a Carmen...con toda mi fuerza.
http://www.youtube.com/watch?v=Bthei3Nyq4c&feature=youtu.be
Creo que no lo comenté antes pero yo ingresaba cada mes más o menos y siempre estaba muy pachucha. Los últimos años tuvieron que quitarme un trozo de pulmón y aun así no mejoré. Sufrí dolores físicos horribles y perdí grandes amigos (aunque algunos decidieron irse voluntariamente).
Cuando llegó el trasplante fue todo un cúmulo de emociones que afloraron en menos de 5min. Fue una experiencia increíble y dolorosa en todos los aspectos porque además llevaba muchos años entrando y saliendo del hospital.
Mis logros se los dedico a mis padres, a mi novio, a mis amigas y a las grandísimas personas que estuvieron luchando como yo hasta el final, a mis compañeros de batalla, mis iguales. Y por supuesto a los que sé que lo conseguirán y que me tendrán ahí para lo que haga falta. A Irene, a Pedro, a Carmen...con toda mi fuerza.
http://www.youtube.com/watch?v=Bthei3Nyq4c&feature=youtu.be
Perdones a base de Kit Kat
¡Ay! sé que no tengo perdón...llevo un montón de recetas acumuladas, pero es que entre unas cosas y otras no encontré el momento de sentarme a escribirlas...
La verdad es que han sido un par de meses llenos de recetas y no sé bien por dónde empezar, ¿qué os parece si os dejo la receta de una tarta muy original y que triunfa en cualquier cumpleaños?
Se trata de una tarta de Kit Kat que hice para el cumpleaños de Bea, y que, como fue de sorpresa, le gustó mucho más.
No es difícil para nada, sólo hay que tener un buen molde y un poco de tiempo y paciencia para montarla y listo.
Vamos a ello que si me lío a hablar al final no acabo.
Ingredientes:
Para el bizcocho mármol:
250gr de mantequilla blanda
1 cucharadita de esencia de vainilla
275gr de azúcar
3 huevos
335gr de harina leudante (es decir, con levadura)
180ml de leche
2 cucharadas de cacao en polvo
1 cucharada más de leche
colorante rosa o rojo
Para el glaseado:
90gr de mantequilla blanda
160gr de azúcar glas
1 cucharada de leche
colorante rosa o rojo
10 kit kat
gominolas, lacasitos, M&M's....
Horneamos el bizcocho en el horno precalentado a 180-190ºC durante 1h más o menos. Al sacarlo dejamos reposar 5min y desmoldamos. Dejamos enfriar completamente antes de aplicar el glaseado.
Para preparara el glaseado batimos con las varillas eléctricas la mantequilla en un bol y añadimos el azúcar y la leche en dos tandas. Luego añadimos el colorante deseado y mezclamos con una cuchara.
Con ayuda de una pala metálica grande cubrimos todo el bizcocho con el glaseado y entonces decoramos.
Separamos las barritas de lso kit kat y las vamos pegando alrededor. Atamos con un lazo y llenamos la cesta que hemos hecho con gominolas, lacasitos o lo que más nos guste.
Y ya está :)
Algún consejo: el colorante mejor en PASTA puesto que el colorante líquido en los glaseados o buttercreams pueden modificar demasiado la textura y no tiñen igual, suele hacer falta más cantidad y tampoco es plan de gastar un bote de colorante líquido, que estamso en crisis y tampoco creo que sea lo más sano del mundo.
Normalmente el buttercream en la nevera se endurece, pero este glaseado lleva una buena proporción de azúcar y mantequilla así que podéis guardar la tarta en la nevera pero nunca sin tapar. Yo tengo un portatarstas muy grande que viene muy bien para estos casos.
Las gominolas casi os recomendaría que las pusiérais antes de presentar la tarta porque si las metéis en nevera pueden ponerse durísimas y no queremos partirle un diente a nadie.
La verdad es que han sido un par de meses llenos de recetas y no sé bien por dónde empezar, ¿qué os parece si os dejo la receta de una tarta muy original y que triunfa en cualquier cumpleaños?
Se trata de una tarta de Kit Kat que hice para el cumpleaños de Bea, y que, como fue de sorpresa, le gustó mucho más.
No es difícil para nada, sólo hay que tener un buen molde y un poco de tiempo y paciencia para montarla y listo.
Vamos a ello que si me lío a hablar al final no acabo.
Tarta Kit Kat
Ingredientes:
Para el bizcocho mármol:
250gr de mantequilla blanda
1 cucharadita de esencia de vainilla
275gr de azúcar
3 huevos
335gr de harina leudante (es decir, con levadura)
180ml de leche
2 cucharadas de cacao en polvo
1 cucharada más de leche
colorante rosa o rojo
Para el glaseado:
90gr de mantequilla blanda
160gr de azúcar glas
1 cucharada de leche
colorante rosa o rojo
10 kit kat
gominolas, lacasitos, M&M's....
Procedimiento:
Engrasamos y enharinamos un molde desmontable de unos 22cm.
Batimos la mantequilla con la esencia de vainilla y el azúcar hasta que quede esponjoso. Vamos añadiendo los huevos uno a uno, no incorporamos el 2º hasta que el 1º esté bien ligado.
A continuación con una cuchara echamos la mitad de la harina y la leche y luego el resto de ambas.
Después de mezclar bien repartimos la masa en tres bols distintos. Uno lo dejaremos tal cual está; en otro añadiremos el cacao y mezclaremos bien también, y en el otro, añadimos el colorante elegido.
Entonces en el molde vamos alternando una cucharada de cada color hasta terminar con las tres masas.
¡Tal que así!
Con un palillo de esos de pincho lo que haremos será atravesar la masa varias veces para mezclar un pelín el color y "marmorizar" la mezcla.
Tal que así.
Horneamos el bizcocho en el horno precalentado a 180-190ºC durante 1h más o menos. Al sacarlo dejamos reposar 5min y desmoldamos. Dejamos enfriar completamente antes de aplicar el glaseado.
Para preparara el glaseado batimos con las varillas eléctricas la mantequilla en un bol y añadimos el azúcar y la leche en dos tandas. Luego añadimos el colorante deseado y mezclamos con una cuchara.
Con ayuda de una pala metálica grande cubrimos todo el bizcocho con el glaseado y entonces decoramos.
Separamos las barritas de lso kit kat y las vamos pegando alrededor. Atamos con un lazo y llenamos la cesta que hemos hecho con gominolas, lacasitos o lo que más nos guste.
Y ya está :)
Algún consejo: el colorante mejor en PASTA puesto que el colorante líquido en los glaseados o buttercreams pueden modificar demasiado la textura y no tiñen igual, suele hacer falta más cantidad y tampoco es plan de gastar un bote de colorante líquido, que estamso en crisis y tampoco creo que sea lo más sano del mundo.
Normalmente el buttercream en la nevera se endurece, pero este glaseado lleva una buena proporción de azúcar y mantequilla así que podéis guardar la tarta en la nevera pero nunca sin tapar. Yo tengo un portatarstas muy grande que viene muy bien para estos casos.
Las gominolas casi os recomendaría que las pusiérais antes de presentar la tarta porque si las metéis en nevera pueden ponerse durísimas y no queremos partirle un diente a nadie.
Espero que os guste :)
miércoles, 15 de febrero de 2012
De básculas y culpabilidades
Hace aproximadamente un año tuvo lugar esta conversación:
-No sé si será verdad pero me lo han dicho ya varias personas, ¿te estás muriendo?
-Y tú también no te jode. Pero cada uno a su ritmo.
-¿Sí? Ostia pues espero que no eh porque eres to’ buena chavala.
Un año después me vino a la mente y no pude evitar pensar en muchas otras cosas.
Que los niños suelen ser crueles creo es sabido mundialmente, pero que con más de veinte años lo sigan siendo creo que ya es pasarse.
En el colegio se aguantaban cosas como “saco de huesos”, “yonki”…ah y no nos olvidemos de “mi amiga chupa-chup”. Todo cosas que un adulto no sería capaz de decirle a otra persona para dañarla (o eso me gusta pensar) y a las que mucha gente llama “cosas de niños”. El problema es cuando el que las recibe también es un niño. Entonces dejan de ser palabras y se convierten en puñales que llevarás toda la vida clavados en la espalda. Que dejaran una herida que escocerá cada vez que quieras ponerte falda, tomarte la medicación en público o subirte a una báscula.
Y es que deberíamos medir más nuestras palabras y entender ciertas cosas. Como que está igual de feo llamar flaco que gordo a alguien. ¿Os habéis dado cuenta de lo mal visto que está cuando alguien llama gorda a una chica o le dice que debería hacer dieta y lo natural que se ve decirle a alguien que parece que vaya a desaparecer o que debería comer más? (ay si ellos supieran lo que se come o se deja de comer).
Lo peor son esos cumplidos-ataques gratuitos del tipo: ¿¿¿qué talla usas la 36??? ¿Tan pequeñísima? ¡Pero si ahí no cabe ni un melón!....”que envidia”
ZAS
O cuando se produce un bajón de glucosa de 40 y te dicen que comas más…tócate los pies…¿¿¿será un bajón producido por las 20UI de insulina rápida o será que el medio pollo que me he metido entre pecho y espalda está transformándose y mutando en insulina??? OH dios creo que debería ir al médico a que me revisen como metabolizo el pollo en mi organismo…
Así que animo a todas las personas flacuchitas que alguna vez han tenido ganas de estamparles un pollo crudo en la cara a alguien, que encima no sabe de qué habla, a que se pongan falda (los chicos si quieren también, no soy quién para juzgar nada), se remanguen los pantalones y griten a los cuatro vientos que ellos ¡¡¡pueden comer McDonald’s sin engordar!!! Y lo más importante…¡¡sin sentirse culpables después de hacerlo!!
Ahora si me disculpáis voy a ver con qué acompaño el costillar ;)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
