martes, 25 de junio de 2013

Despertar

Hoy soy. Y no temo a ser.

En tres semanas pueden pasar tantas cosas…
En tres semanas puedes nacer...
En tres semanas puedes crecer…
En tres semanas puedes morir…

Y reinventarte…

Hoy...

Hoy soy lo que soy. Y no soy lo que no soy, porque no quiero serlo.
 
Hoy me responsabilizo de la palabra “quiero” y elimino de mi vocabulario el “necesito”.

Hoy despierto y me doy cuenta de que no QUIERO ser una imbécil afectiva. Y como no quiero, no lo soy. Porque no NECESITO ni quiero esconderme.

Hoy ELIJO mirar más adentro que afuera. Echar mis raíces a cada paso y nutrir mi alma.

Hoy descubro el “darse cuenta” y lo amo.

Hoy me REenamoro de la vida y de mis deseos.


Mañana…
 
Mañana me enamoraré del mañana...
Mañana seguiré dándome cuenta…
Mañana mis deseos serán los mismos…
Mañana volveré a nacer, a crecer, morir y reinventarme...

 

Y a partir de allí, liberarme…

martes, 12 de marzo de 2013

Mi personal ruta salvaje.

Cuando demasiadas cosas rondan tu cabeza sólo Bon Iver te acompaña. A oscuras, desnuda bajo la manta, sin sueño pero cansada. Tantas cosas y ninguna exacta. Quizás sea este tiempo que vuelve loco a cualquiera, quizás la preocupación por Pipo y por que todo mejore a partir de ahora. Tal vez sea la inseguridad de cómo se despertarán mis piernas mañana, tal vez seas tú, tal vez sea yo. Puede que sea la desgana, las ganas de mar, necesitar sol, Lorena, mi casa...


Quién sabe, igual es sólo hambre.


http://www.youtube.com/watch?v=J0-T8EqaH0Q

sábado, 23 de febrero de 2013

Always look on the bright side of life

            La verdad es que silbar y tararear esa frase ayuda, y mucho. Lo malo es cuando llegas a tú límite y te dan ganas de partirle la cara a quién se atreva a venirte con esas.

Momentos en los que no ves salida ninguna, no ves avance o posibilidades. Cuando ves que avanzas dos pasos y retrocedes de nuevo. Te ves volviendo a la silla, a pasarte el día en casa, a sentirte inútil, a tener miedo al mañana. Con lo maravilloso que había sido perderlo durante un tiempo.

Intentas mantenerte ocupada pero las fuerzas desaparecen con cada golpe de dolor y los ánimos empiezan a tambalearse. Quieres correr, aunque duela, pero descubres que eso ya no depende de ti, tus piernas han perdido toda ilusión y lo único que quieren es que las dejes en paz. Has pasado cuatro años arrastrándolas e intentando que no abandonaran, cuatro años convencida de que el año siguiente sería mejor y sinceramente, lo único que ha ido a mejor ha sido el bolsillo de los fabricantes de calmantes como Sirdalud, Oxynorm, Adolonta…

Te vas quedando atrás, metafórica y literalmente. Desearías que el cariño de los que te quieren aliviara, pero poco consigues. Así que, ¿qué puedes hacer? NADA. Tan simple como eso: aguantarte, distraerte, intentar olvidarte, relajarte, atiborrarte a morfina, pintarte y limpiarte las uñas unas 5 veces al día para sentirte útil, joderte. Joderte y tararear.

Tararear mientras besas a tu chico o repasas con tus dedos esa frase en su brazo. Cantarla mientras juegas y te caes de culo porque Pipo ha decidido que esconderse entre tus piernas pesando 30kg y midiendo casi lo mismo que tú es divertido, puede que la oigas en tu cabeza mientras preparas una tarta de dos pisos o mientras Cris te dice frases obscenas que le sacarían los colores hasta a Nacho Vidal, cuando Vicen te hace compañía en el sofá y cuenta mil y una cosas o Dani…em…bueno Dani es que lo que hace lo hace sin querer, ¡pero funciona! ¡¡Gracias Dani!! Jaja

 Así que aunque a veces te encantaría escribir esa frase en un papel y hacérsela comer a alguien, no lo hagas. Aunque creas que sería extremadamente divertido vérselo hacer yo que sé, por poner un ejemplo…a Dani. No lo hagas. Respira hondo y sigue tarareando y si te cansas pues te pones La Pegatina y martirizas a tu novio metiéndole un dedo en la nariz (cada uno lo que guste: véase también meter juguete en nariz de Pipo, siempre tiene que haber una nariz de por medio eso sí). Todo lo que haga que, aunque estés a punto de implosionar, por fuera se vea una preciosa sonrisa es válido.

Pues eso... Voy… a ver si Pipo quiere jugar con su cuerdecita… o con algún juguete pequeño…¡ya que Arturo no está aquí!

 

Always look naranaa narana na….

miércoles, 16 de enero de 2013

Quiero hasta el último segundo

Cuando los recuerdos acechan en cada esquina es difícil seguir adelante. Lo que es vital es aprender a seleccionar dichos recuerdos y permitir la reproducción únicamente a los que nos sacan una sonrisa o incluso nos ayudan a seguir adelante.
Los recuerdos pueden guardarse en el corazón, llevarlos todo el día en la cabeza o plasmarlos sobre la piel para asegurarnos de que nunca nos olvidemos de ellos. Yo, en mi corazón llevo a Rebeca, a Álvaro, a mi donante, a mis médicos, a mis padres, a María Isabel, Carol, Anna, Lorena, a Víctor, a mi hermano, a Pipo.

Llevo la primera vez que me puse de pie con ayuda del Dr. Escrivá, llevo los recuerdos del miedo, las lágrimas más dolorosas y las sonrisas más sinceras. En el corazón llevo el olor a canela molida, a masa horneándose. La segunda primera vez que subí en bici, la primera vez que gané a Carlos aguantando la respiración bajo el agua (¡¡3 veces!!) el aire y el Sol en la cara la primera vez que salí a la calle después de tanto sufrimiento.

En la cabeza llevo a Carlos, a mi donante, que lo llevaré en cada huequito de mi ser. Llevo los paseos con Pipo, llevo los primeros días de clase. Llevo a mi nueva y bellísima gente: a Cris, Paula, Miguel, Tania, Dani, Vicente y tantos otros. Llevo la ilusión y el miedo a fracasar. Llevo el sabor a chocolate y menta, el calor de la manta eléctrica, el calor de Pipo. Todo lo que desde no hace más de dos años entró en mi vida para quedarse.

Y en mi piel...en mi piel llevo plasmados la alegría, el sufrimiento y las batallas ganadas. Llevo el dolor de algo que podría haber salido mejor, llevo el orgullo de algo horrible y al mismo tiempo maravilloso. Cortes que no elegí tener pero que llevo con la cabeza alta. Heridas que cuentan mi vida.

Llevo una golondrina que me trajo a puerto cuando acabó la batalla acompañada de mis padres y mi hermano señalándome el norte. Una preciosa libélula que me acompañó todo el duro camino de espera y luchar para traerme suerte. Me llevo a mí y a mi donante rodeados de mariposas que me trasmiten fuerza cada vez que las veo. Llevo a Lorena, a Carol y a Rebeca caminando a mi lado y dándole energía a mi resurrección. Y conmigo también viene Pedro y su "sólo así moverás mañanas sin Sol" para recordarme cada mañana que sonreír no es tan difícil como parece.

Cada recuerdo, en su forma, ayuda a seguir, cerrar y abrir nuevas etapas. No tengáis miedo a recordar porque llegará un momento en que nosotros pasaremos a formar parte del recuerdo de alguien, y eso hará que perduremos dentro de ellos. Nuestro legado será eterno.

domingo, 30 de diciembre de 2012

No te hagas llamar hombre si no conoces a Johnny Cash.


En momentos como este echas de menos el amor.

Das vueltas en la cama, te enredas en la sábana, la manta se descoloca, el edredón cae hacia un lado y resoplas. Echas de menos las noches mágicas, esas en las que dormías plácidamente y en paz. Recuerdas las palabras bonitas, los ánimos y los mimos. Baños de espuma con música de fondo, paseos largos e ir a oler la fruta recién descargada en el mercado. Echas de menos esa sonrisa…

Porque nadie te conocía tan bien. Y es que, ¿quién te va a querer sino tú misma? No echas de menos que nadie te de la mano. No necesitas que nadie te diga que estás guapa o que puedes con todo, sólo necesitas estar convencida de ello.

Cuidarte y observar tu cuerpo. Mirarte al espejo desnuda y quererte. Hablo del amor más esencial y necesario, hablo del amor y el respeto hacia uno mismo. Cuando te levantas con fuerza cada mañana para ir a clase. Cuando disfrutas yendo al mercado a cargar el carro. Cuando el simple olor a masa horneándose hace aflorar una sonrisa, esa que tanto echabas en falta.

La seguridad en uno mismo hace que nos mostremos al mundo de una forma clara, esta soy yo: con mis cicatrices, mis tatuajes, mis piercings. Mi sonrisa, mi cabezonería, mi risa, mis miedos, mi paciencia, mi fuerza, mi humor inestable y mi, más que discutible, salud. Pero, a quién voy a mostrarme si no soy capaz de mirarme al espejo y creer en mí.
Podemos estar más, o menos, perdidos. Podemos tener miedo o no saber qué hacer, pero, aun con todo eso, resultará más fácil si creemos que seguiremos adelante con las decisiones que tomemos y que nos defenderemos siempre a nosotros mismos.

En el mundo ya hay mucha gente que nos hará dudar sobre cómo actuar o qué sentir, pero no dejéis que nunca nadie os haga dudar sobre vosotros. Sobre lo grandes que sois. Porque todos cometemos errores y ello no significa que seamos peores. Quizás simplemente no se han parado a observarse frente a un espejo, y, hasta que no lo hagan, no sabrán observar a los demás.

Cuídate, quiérete, respétate y sobretodo…¡¡diviértete!!

lunes, 17 de diciembre de 2012

Your body was black and blue


¿Por qué no podemos aprender de alguien como Pipo?  Si lo observamos veremos que no tiene complicación ninguna. Es un ser simple que vive preocupado por su pelotita, por las caricias de su mami y por correr detrás de las hojas llevadas por el viento. No piensa en nada.
Oh, qué bonito sería no pensar. Eso es lo que deberíamos aprender de Pipo. A no pensar. ¿Por qué nos esforzamos por complicar las cosas con lo fáciles que podrían resultar? Si no quieres estudiar, no estudies. Si quieres dormir…¡duerme! Si te apetece saltar pues te vas con Pipo abajo y te pegas dos saltos de esos que hacen crujir la rodilla.
¿Por qué aparentar que se quiere ser normal, si lo que nos apetece es hacer el subnormal?
Nos pasamos la vida creyendo que debemos tener sueños, que debemos tener aficiones. Todo porque así nos educan. Nos hacen ver que tener hobbys es mejor, que estudiar una carrera es mejor. Pero quizás, después de un tiempo (bien largo) dedicándote a estar en un sofá medicándote esperando lo inesperado, tus sueños cambien sin darte cuenta. Puede que te plantees si lo correcto verdaderamente lo es o a ver porque sentarte en un banco a ver pasar la vida no puede ser una afición.
No os asustéis, no voy a dejar la carrera y ¡mucho menos dejar de cocinar! Sólo digo que las ilusiones cambian y no siempre se mantienen los mismos sueños ni aficiones. Que no tengáis miedo a decir: ¡pues resulta que ya no me gusta tanto eso de las matemáticas oye! Y además el pimiento ya no me gusta…
Las personas cambian con el tiempo, la vida cambia con el tiempo (y menos mal) y lo normal es evolucionar con ella.
Ciertamente, no os voy a engañar, me encuentro un poco perdida en el tema de vivir. No sé bien si lo supuestamente correcto es lo adecuado para mí en este momento o si debería hacer más el subnormal, que es lo que me llama más la atención ahora mismo. Sea lo que fuere el caso es que lo mejor es pensar menos. No dejar que nos dominen nuestros “súperyo” exigentes y dedicar más tiempo a observarnos y escuchar qué nos pide nuestro cuerpo. Porque al fin y al cabo él marca el ritmo.
No tener miedo a admitir que no nos gusta la normalidad y dejar de intentar aparentar y simplemente SER, que hoy en día, ya es un trabajo bastante costoso.

viernes, 14 de diciembre de 2012

Quiet little voices, quiet little monsters


De nuevo aquí, de nuevo.
Pensamientos y recuerdos que atacan durante la noche y acompañan la tenue luz de unas bombillas blancas colgadas en una pared negra. Canciones que mueven tu corazón hacia lugares más bellos, hacia momentos mejores que este. Tambores que retumban en tu cabeza y que traen consigo gritos, rabia, nostalgia y dolor. Los momentos más intensos de una vida pueden vivirse en la soledad de una cama demasiado grande.
A falta de poder siquiera ponerme de pie muevo los dedos de los pies, cierro los ojos y me voy. Me voy al olor a tostadas, me voy al sonido del mar, a la piel de gallina al salir del agua, me voy al sabor a pera, a las miradas y a las palabras no dichas, a los besos por las mañanas, al viento en la cara, a las caricias, me voy a hundir los dedos en la arena y al sabor a sal en los labios. A gritar bajo el agua. Me voy a donde nada duele y donde duele todo. Me voy.
Las sensaciones nos mantienen vivos, el miedo, la felicidad, la frustración, el amor, la morriña…incluso el dolor de una rodilla pueden estar ahí para mantenerte despierto. Para que no te duermas y no olvides seguir intentando ponerte en pie. Nadie dijo que el trayecto fuera agradable o fácil, pero qué coño, al menos hay trayecto.
 Ya sea sólo o en compañía, quieras vivirlo o no, seguirás recorriéndolo y descubriendo sensaciones nuevas que irán dejando pequeñas marcas en ti. Puede que unas vayan de una axila a otra y otras, en cambio, no se vean. Dejarás tus huellas. Tal vez no consigas dejar nada de ti, nada que sea parte de ti, pero sí tu recuerdo, tus ideas y tus palabras. Palabras que dejarás escritas y dichas para que el mundo las sienta como tú. Para que el mundo no las olvide nunca, para que no te olviden nunca.
Habla, escucha, siente, perdona, ama, ríe y llora. Vive.



http://www.youtube.com/watch?v=DLj1eTSsnn8